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Las promesas de Dios

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«Nadie le quitará el poder a Judá ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro, a quien los pueblos obedecerán». Génesis 49:10

-Es muy interesante el libro de Génesis -comenzó el padre—.

Ya hemos repasado algunas de las historias que contiene, desde cómo Dios creó el mundo hasta cómo llegó el pueblo de Israel a Egipto.

-Me encantó la historia de José -comentó Susana- Qué bueno fue con sus hermanos a pesar de lo mal que ellos lo habían tratado a él.

—¡Es una gran historia, llegar a ser gobernador después de haber sido esclavo! -exclamó Mateo—. Además, un gran gobernador, porque Dios estaba con él.

--Desde que José fue esclavo de Potifar -continuó el padre—, este se dio cuenta de que Dios estaba con él. En la cárcel, el carcelero lo tomó en cuenta y muchas personas importantes estuvieron en contacto con él cuando fue gobernador. Siempre me he preguntado cuántas personas llegarían a creer en el Dios de José. Nos llevaremos sorpresas en el cielo y allí sabremos cuántos creyeron en Dios por la vida fiel e íntegra de José. En su historia vemos la historia de Jesús. Así como José perdonó a sus hermanos y los salvó de que murieran de hambre, Jesús vino al mundo, nos perdonó y dio su vida para salvarnos. Pero todo llega a su fin. Jacob había muerto y antes de hacerlo había bendecido a todos sus hijos. Así que ahora José sentía que su muerte se acercaba y les hizo prometer a sus hermanos que cuando se fueran de Egipto se llevarían sus huesos a la tierra prometida, pues sabía que la promesa de Dios se cumpliría. Así descansó este gran personaje, como tantos otros, esperando que la promesa se cumpliera. Nosotros seguimos esperando.

Tu oración:_____________________________________________________________________________________________________________________________________

¿Sabías qué?

Los hijos de José fueron Efraín y Manasés.

31 de enero

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