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¡Qué piscina tan grande!

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«Ustedes no se preocupen, que el Señor va a pelear por ustedes». Éxodo 14:14

-Los israelitas caminaron hasta que llegaron cerca del mar Rojo —empezó el papá-. Para los niños era muy emocionante ver el agua, pues no conocían el mar. Dios ordenó que debían acampar allí y reveló a Moisés que los egipcios los perseguirían, pero serían librados de ellos.

-¿Con todo lo que les había pasado aún no estaban convencidos de dejarlos libres? —preguntó Susana.

-No. Al poco tiempo dijeron que todo lo que había pasado era resultado de la casualidad, y que el pueblo debía regresar para que siguiera trabajando para ellos —respondió el papá.

-¡No puede ser tanta terquedad! -comentó asombrado Mateo.

-Así es el ser humano. A veces no queremos escuchar la voz de Dios -continuó el padre—. Así que mientras el pueblo acampaba, el faraón se dirigió hacia el mar Rojo con su ejército. Cuando los israelitas vieron a lo lejos una gran nube de polvo, se dieron cuenta de que los venían persiguiendo y tuvieron miedo. Por eso empezaron a quejarse contra Moisés en vez de clamar a Dios por ayuda. Entonces, una nube se colocó entre el pueblo y el ejército egipcio, mientras Moisés extendía su vara. De manera impresionante, se abrió el mar. Moisés dio la orden de avanzar por el camino que Dios había abierto en medio del mar, en tanto que la nube detenía a los egipcios. Cuando pasaron todos los israelitas, la nube se levantó; los soldados pudieron ver el mar abierto y se lanzaron a perseguir a los israelitas. En ese momento, Moisés extendió de nuevo su vara y el mar se volvió a juntar. Los egipcios quedaron atrapados en el mar. Ellos pagaron la terquedad con su vida.

El Dios de los hebreos estaba con su pueblo y de nuevo los había librado. Así nos librará Dios de nuestros enemigos.

Tu oración:Querido Dios, gracias porque tú peleas mis batallas.

¿Sabías qué?

La columna era tinieblas para los egipcios, mientras que para los israelitas era luz.

11 de febrero

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