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Un científico que lee la Biblia

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«El Señor es quien da la sabiduría; la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios». Proverbios 2:6

-Hoy vamos a concluir la historia del encuentro entre el joven y el anciano del tren —inició el padre—. ¿Recuerdan?

-Sí, está muy interesante comentó Susana.

-¿Qué pasó después? -preguntó Mateo.

-El anciano siguió interesado en la conversación con el joven -continuó el padre—, y le preguntó si creía que él sabía más que los científicos sobre la Palabra de Dios. El joven se estaba preparando para bajarse, porque la siguiente parada era la suya, y se dirigió por último al anciano diciéndole que si tuviera tiempo le explicaría un poco más, pero como ya iba a bajar podría enviarle información científica si le proporcionaba su dirección.

—Creo que trató de decirle que tenía que ponerse al corriente con información actual —comentó Susana.

-Así es —confirmó el padre—. El anciano, atendiendo la petición del joven, le extendió una tarjeta con su nombre y dirección. El joven la tomó, y al leerla, se sintió muy mal. Era nada menos que el doctor y profesor Louis Pasteur, director general del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad Nacional de Francia. Un científico que después de haber estudiado la ciencia seguía convencido de que la Biblia era la Palabra de Dios, así como nosotros estamos convencidos de ello, ¿verdad?

—¡Sí! -respondieron al unísono Susana y Mateo.

Tu oración:_____________________________________________________________________________________________________________________________________

¿Sabías qué?

La Biblia no es un libro de ciencia, pero contiene verdades científicas. Los descubrimientos científicos frecuentemente confirman la veracidad de la Biblia.

22 de febrero

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