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El libro de Levítico

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«He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti». Salmo 119:11

-Esta mañana iniciamos el libro de Levítico -dijo el papá de Susana y Mateo-. Es el tercer libro de la Biblia y lo escribió Moisés.

Lleva ese nombre por la tribu de Leví, ya que este libro habla principalmente del sacerdocio y de los servicios del santuario, que estaban a cargo de los levitas. Dios los apartó a ellos para realizar ese ministerio. En el libro de Éxodo vimos la construcción del santuario de acuerdo a las instrucciones recibidas de parte de Dios, ¿recuerdas? Pues en el de Levítico vemos lo que se hacía en el santuario.

—¡Qué hermoso debió de ser el santuario! Me hubiera gustado verlo -comentó Susana.

-A mí también -afirmó Mateo.

-Dios manifestó su aprobación al colocar la nube sobre el santuario.

—¡Qué extraordinarias manifestaciones dio Dios al pueblo de Israel! -comentó Susana.

-Fueron privilegiados al presenciar en varias ocasiones la gloria de Dios -continuó el padre—. Dios se comunicaba con su pueblo desde el santuario. Ese lugar tenía un gran significado, pues representaba la misericordia y la justicia. Todo el servicio que se realizaba en el santuario recordaba el gran plan de salvación. Jesús, el Cordero de Dios, era simbolizado en cada sacrificio. De esa manera todos recordaban la promesa de un Salvador. Desde pequeños, los niños aprendían el significado del santuario; contemplar cada símbolo debía llevarlos a reflexionar en la ley de Dios y a obedecerla. Lo que más desea Dios es salvarnos. Al estudiar la Biblia encontramos ese mensaje de amor que tiene para nosotros.

Tu oración:Querido Dios, gracias porque creaste el plan de salvación para salvar a todos los que te amen.

¿Sabías qué?

El sumo sacerdote llevaba una mitra en la cabeza con la frase: SANTIDAD A JEHOVÁ.

1 de marzo

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