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Un bastón florece

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«El Señor dijo a Moisés: "Vuelve a poner el bastón de Aarón delante del cofre del pacto, y guárdalo allí como advertencia para este pueblo rebelde"». Números 17:10

-Continuemos con la historia de ayer -inició el papá-. Moisés pidió que la gente se retirara de las tiendas de los rebeldes, pues si Dios lo había elegido a él, la tierra se iba a abrir y se los tragaría. Apenas terminó de hablar Moisés, la tierra se abrió, y Coré, Datán y Abiram, con todo lo que tenían, perecieron. Los doscientos cincuenta hombres que tenían los incensarios murieron también. El pueblo se alejó temiendo por su vida, pero al siguiente día se levantó murmurando contra Moisés, echándole la culpa por la muerte de Coré y sus aliados.

-¡Qué pueblo tan difícil! Siempre quejándose de Moisés -comento Susana.

-Realmente no se quejaban de Moisés, sino de Dios —respondió el padre—, eso es lo más peligroso, porque Moisés solamente era el instrumento que el Señor había elegido para dirigirlos. Luego vino una plaga y empezaron a morir. Moisés se puso a orar y Aarón corrió con su incensario entre el pueblo hasta que la plaga cesó. Moisés les dijo que al otro día, Dios iba a demostrar a quién había elegido para el sacerdocio. Le pidió a un príncipe de cada tribu que trajera un bastón; el bastón que floreciera sería la tribu que Dios elegía. Moisés tomó los bastones que trajeron y los colocó dentro del santuario, y al otro día cuando fue a verlos, el de Aarón había dado flores y tenía almendras.

El pueblo pudo ver que Dios había escogido a la tribu de Leví para el servicio del santuario. Ese bastón permaneció en el tabernáculo como testimonio para las siguientes generaciones. Por eso debemos respetar a nuestros dirigentes y orar por ellos -concluyó el papá.

Tu oración:Querido Dios, ayúdame a no ser rebelde a tus indicaciones.

¿Sabías qué?

El bastón de Aarón nunca se marchito porque el poder de Dios lo hizo florecer.

9 de marzo

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