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Animando a obedecer

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«Si de veras obedeces al Señor tu Dios, y pones en práctica todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra». Deuteronomio 28:1

-Como mencioné hace un par de días, Moisés recordó al pueblo todo lo que ocurrió durante los cuarenta años en que anduvieron por el desierto -dijo el papá-. Les recordó que eran muy amados por Dios y que por eso los había elegido como pueblo, cumpliendo la promesa que había hecho a Abraham, Isaac y Jacob; y que tenía misericordia hacia los que le obedecen hasta las mil generaciones.

-¡Mil generaciones! -exclamó Mateo.

-Sí, así de grande es el amor de Dios continuó el papá Es cierto que el viaje por el desierto fue difícil, pero de haber obedecido no hubieran tenido que permanecer cuarenta años en aquellas tierras áridas, y podrían haber disfrutado antes de lo prometido. Las leyes que Dios les había dado eran justas y buenas, eran para su propio bienestar. Obedecerlas sería una bendición para ellos y para los otros pueblos que llegarían a conocer al Dios del cielo a través del pueblo elegido. Llegarían a decir: «Ciertamente el pueblo elegido es este».

-¿Por qué fueron tan rebeldes? -preguntó Susana.

-Nuestra naturaleza es la de rebelarnos contra Dios; por eso debemos orar y estudiar más su Palabra, para que no nos suceda lo mismo.

Es muy fácil decir que ellos fueron rebeldes, pero si pensamos en nos otros probablemente hemos sido más desobedientes que ellos. Dios nos ayude a obedecerle mejor -terminó de hablar el papá.

Tu oración:Querido Dios, gracias por lo que has hecho por mí y por la paciencia que me tienes.

¿Sabías que?

Los Diez Mandamientos se repiten en Deuteronomio 5.

17 de marzo

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