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Caleb

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«Josué bendijo a Caleb, y le dio Hebrón para que fuera de él y de sus descendientes». Josué 14:13

-Imaginaremos ahora el relato desde la voz de Caleb -dijo la madre para iniciar el culto.

«Hola, soy Caleb, y junto con Josué éramos los más ancianos del pueblo de Israel. Tuve el privilegio de ser parte del grupo de los espías que Moisés envió a reconocer Canaán. Me pareció maravilloso el lugar; era tal cual nos lo habían prometido, pero lo único malo era la clase de gente que vivía allí. Había hombres fuertes, algunos gigantes; eran ciudades con enormes murallas que a cualquiera hubiera dado temor conquistar. Yo sabía que sí se podían conquistar porque Dios estaba con nosotros. Por eso cuando regresamos y dimos el informe, Josué y yo estuvimos de acuerdo en ello, pues habíamos sido testigos constantes de la manifestación de Dios. Y si Dios lo prometía, era porque no había nada de que temer.

» Ya ustedes conocen la historia. No me lamenté de pasar cuarenta años en el desierto como castigo por la incredulidad. Mi fe siguió fortaleciéndose y viví siempre agradecido a Dios de que me mantuviera con vida, siendo que toda mi generación fue muriendo poco a poco.

La heredad que me habían prometido y ahora pedía me fue concedida. Todos estuvieron de acuerdo en que me pertenecía y aunque tenía ochenta y cinco años, era fuerte. Con la confianza en Dios conquistamos esa tierra, y no quise quedarme en casa para empezar a disfrutar mi heredad, sino que seguí ayudando a mis compañeros para que también ellos tuvieran su parte.

»Mi fe era tan grande en las promesas de Dios que, al haber pedido esa parte de la tierra, deseaba dar testimonio a los más jóvenes de que no debían dudar en ningún momento del poder de Dios. Mantente confiando en Dios siempre».

Tu oración:Querido Dios, gracias porque ancianos como Caleb me inspiran a serte fiel.

¿Sabías qué?

Cuarenta y cinco años antes, Moisés había prometidos a Caleb la tierra que los otros espías despreciaron.

29 de marzo

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