Regresar

Traductor de la Palabra

Play/Pause Stop
«Él contestó: “¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen!"». Lucas 11:28

-Hoy terminaré de contarles la historia de Lutero -dijo la mamá en el culto-. Podría decir muchas cosas de él, pero he preferido mencionar estos incidentes que marcaron su vida, y a muchas generaciones. Él fue un gran escritor, pero su mayor contribución fue la traducción de la Biblia al alemán. Aunque ya había algunas traducciones, la de él se conoce como la mejor. Cuando estuvo escondido en el castillo, en tres meses tradujo el Nuevo Testamento, pues dominaba el latín, el hebreo y el griego. Después tradujo el Antiguo Testamento. En una ocasión dijo que no había otro libro como la Biblia que pudiera ser comprendido tan fácilmente. «Si obedecen lo que dicen sus páginas estarán seguros», era su consejo. Tanto le gustaba escribir, que en una ocasión estaba redactando un comentario del Salmo 23 y durante tres días se mantuvo encerrado bajo llave. Su esposa tuvo que llevar a un cerrajero para que le abriera. Allí encontraron a Lutero, sumido en sus pensamientos, escribiendo inspirado sobre la Palabra de Dios.

-¡Ni a su esposa le abría la puerta! -exclamó Susana.

-No, se concentraba y no quería interrupciones -respondió la mamá-. Esos tres días comió solamente pan y bebió agua. Su esposa, por supuesto, ha de haberse preocupado y por eso tuvo que abrir de esa manera. Lutero amaba a Dios, lo llegó a conocer a través de su Palabra y por eso hizo grandes cosas para él. Dios desea que desde pequeños los niños conozcan su Santa Palabra; de esa manera podrán hacer grandes cosas para él, como hizo Lutero.

Tu oración:Querido Dios, ayúdame a dar a conocer tu Palabra.

¿Sabías qué?

El éxito de la Reforma Protestante se debió a que Lutero conocía al Autor de la Biblia.

6 de abril

Matutina para Android