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La furia de Saúl

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«Saúl tenía miedo de David, porque el Señor ayudaba a David, pero ya no lo ayudaba a él». 1 Samuel 18:12

-Como no hemos terminado la emocionante historia de David, continuaremos con ella -dijo el padre.

«Soy David otra vez y quiero contarte que después de la derrota de los filisteos, ya no volví a cuidar las ovejas de mi padre. Extrañaba la paz y tranquilidad del campo, ya que me encontraba en el palacio trabajando para el rey. Dios me puso en ese lugar para que fuera aprendiendo la gran responsabilidad que tendría más adelante.

»El rey Saúl se daba cuenta de que Dios estaba conmigo, y todo lo que me pedía lo emprendía con gusto y el Señor me bendecía. Fue allí donde conocí a la familia del rey. Jonatán, su hijo, que debía ser el heredero de su padre, llegó a ser mi mejor amigo. Me dio su capa, su manto, su espada, su arco y su cinturón en muestra de nuestra amistad. Jonatán se dio cuenta de que Dios me había elegido para gobernar después que su padre. Él podría haberse molestado, pero amaba a Dios y aceptaba su voluntad. A quien le molestó muchísimo fue a Saúl. Cuando se dio cuenta de que Dios me había elegido a mí para sucederle en vez de a su hijo, se enojó. Y su enojo aumentaba cuando veía que el pueblo me iba tomando confianza y que yo actuaba con prudencia en todo lo que se me pedía.

»Un día, mientras tocaba y cantaba para el rey, me arrojó una lanza con gran furia. Logré esquivarla, pero tuve que irme corriendo del palacio y esconderme para evitar que me matara. De ahí en adelante, me di cuenta de que no había lugar seguro para mí fuera de Dios. Sí, solamente estaremos seguros si Dios nos acompaña donde estemos».

Tu oración:_____________________________________________________________________________________________________________________________________

¿Sabías qué?

La alabanza y el ensalzamiento propio eran grandes debilidades de Saúl.

24 de abril

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