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David nombra a su sucesor

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«El sacerdote Sadoc tomó del santuario el cuerno con el aceite y consagró como rey a Salomón». 1 Reyes 1:39

-Pasaron algunos años más, en los que reinó David tras la rebelión de Absalón -inició el papá el devocional esa mañana—. Un día, Adonías, otro hijo de David, se proclamó rey sin que su padre lo supiera. Afortunadamente, el profeta Natán y Betsabé se lo hicieron saber e inmediatamente David dio instrucciones para que su hijo Salomón fuera coronado.

-Qué interesante, era hijo de Betsabé -comentó Susana.

Sí —afirmó el papá—, Dios fue quien lo eligió, no David. Los años del reinado de David habían sido muy prósperos, pero su vida estaba llegando a su fin. Él había llegado a ser grande ante los pueblos vecinos, había aumentado su poder y sus riquezas, pero en medio de la prosperidad había fallado. Grande fue su caída, pero grande fue también su arrepentimiento; tanto, que Dios le prometió que siempre habría un sucesor de su linaje reinando. Esta profecía se cumple en Jesús, «el hijo de David». Al ver que su vida estaba por terminar, David dio las últimas instrucciones a su hijo Salomón: debía construir el templo que tanto había anhelado él, para adorar a Dios. David vivió setenta años, de los cuales pasó muchos como fugitivo porque el rey Saúl lo persiguió. Reinó en total cuarenta años. Dios lo había escogido, lo había guiado y lo había perdonado; ahora, al acercarse a la muerte, no temía, porque sabía que Jehová era su pastor y que, aunque anduviera en el valle de sombra y de muerte, no estaba solo.

Tu oración:_____________________________________________________________________________________________________________________________________

¿Sabías qué?

A pesar de su pecado, Dios reconoció a David como un hombre conforme a su corazón.

6 de mayo

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