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”EL QUE HA SUPERADO SUS MIEDOS SERÁ VERDADERAMENTE LIBRE”

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"Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas"(Mat. 6:34).

Tu mamá ¿se preocupa mucho? Quizás algunas veces le das ánimo con palabras como: "No te preocupes, mamá. No parece una serpiente venenosa". O: "No te preocupes, mamá. Ya pasaron varias semanas desde que alguien se cayó de esa montaña rusa".

Queremos instar a nuestras madres a que se relajen porque, cuando ellas están nerviosas, nosotros estamos nerviosos; especialmente, cuando emiten un cierto sonido llamado "el grito ahogado".

Mi esposa a menudo decide resollar mientras viajamos pacíficamente por la ruta. Hay algo en ese sonido que dispara un golpe de adrenalina en mi torrente sanguíneo y me hace girar bruscamente entre el tráfico, ya que seguramente la muerte por colisión es preferible al terror que causó ese sonido.

"¿Qué pasó?", exclamo con pánico. "¿Qué pasó?"

Ella me mira, con los ojos grandes, aterrorizados. "Me olvidé de enviarle una tarjeta de cumpleaños a la tía Elsie".

Tanto el resuello como el grito plantean un gran problema. Ellos no transmiten ninguna información útil. Por ejemplo, el mismo grito puede significar "¡Un hombre extraño corre hacia mí con un cuchillo en la mano!", o "¡El gato se está comiendo mi desayuno!"

Los hombres no gritan. Por eso prefiero a un hombre como capitán cuando estoy en un avión. Nadie quiere estar en un vuelo transcontinental y escuchar: "Les habla su capitán... ¡AAAHHH!"

Los hombres relatan los hechos con compostura. "Les habla su capitán. A causa de problemas técnicos, estaremos estrellándonos al sur de Omaha. Esto significa que por viajero frecuente solo se les concederá la mitad de las millas que esperaban por este vuelo”.

En realidad, tanto los hombres como las mujeres se preocupan demasiado. Los hombres se preocupan por el trabajo, la política, o porque el auto nuevo tiene un rayón. Las mujeres se preocupan por los secuestradores de niños, los gérmenes y los niños que corren con palos afilados en la mano.

Aunque es completamente natural preocuparse, creo que para Dios es un cumplido cuando no nos preocupamos; cuando confiamos en él tan plenamente que nuestras preocupaciones desaparecen y quedamos en perfecta paz.

Piensa en los lirios... ellos nunca se preocupan. Ni gritan. Kim

 

Enero 04

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