Regresar

“NO ES EL TAMAÑO DEL PERRO EN LA PELEA, SINO EL TAMAÑO DE LA PELEA EN EL PERRO".

Play/Pause Stop
"El Señor le dijo a Gedeón: 'Tienes demasiada gente para que yo entregue a Madián en sus manos. A fin de que Israel no vaya a jactarse contra mí y diga que su propia fortaleza lo ha librados" (Jueces. 7:2).

Cuando una mujer llamó al teléfono nacional de emergencias en Greenfield, Wisconsin, la conversación se dio así:

Central: "Departamento de policía de Greenfield. ¿En qué puedo ayudarlo?"

Mujer: "Hola. Esto quizá suene extraño, pero tengo un gato que se volvió loco, atacó a mi esposo, y estamos como rehenes en nuestra casa. Nos preguntábamos a quién debemos llamar para que haga algo, que se encarguen del gato o nos ayuden".

Central: "¿El gato es suyo?"

Mujer: "Es nuestro gato; sí".

Central: "Entonces, ¿es su mascota?"

Mujer: "Sí".

Central: "Deme un momento".

Debe de haber sido un gato bien grande, ¿no?, como un puma o un tigre. Pero, no. Era solo un gatito que estaba de mal humor. Y esta no es la primera vez que un gato peleó contra una familia entera y ganó.

La familia Palmer, de Oregon, se vio en grandes problemas cuando su hijo menor le tiró la cola a su gato himalayo blanco y negro. Tuvieron que encerrarse en la habitación para encontrar refugio de las garras del gato enojado.

Aparentemente, lo que Mark Twain dijo sobre los perros también se aplica a los gatos. Y quizá se aplica a las personas también.

Hay una historia en el Antiguo Testamento sobre cómo trescientos hombres enfrentaron a un ejército de 135 mil, usando como armas solo algunos cacharros e instrumentos musicales. En la historia de Gedeón, leemos que un gran temor invadió a los soldados madianitas. La Biblia dice que "todos los madianitas salieron corriendo y dando alaridos mientras huían" (Juec. 7:21). Si en esos días hubiera habido un teléfono de emergencias al cual llamar, los madianitas lo habrían hecho.

Obviamente, no era el tamaño del ejército de Gedeón lo que logró el triunfo en esa batalla. Y en este caso, tampoco era el tamaño de la pelea en los hombres de Gedeón. Era el tamaño del Dios que peleaba por ellos. Cualquiera sea la batalla a la que te enfrentes hoy, alégrate de estar del lado de un Dios muy, muy grande. Kim

Enero 06

Matutina para Android