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“TENÍA UN MILLÓN DE PREGUNTAS PARA HACERLE A DIOS; PERO, CUANDO LO CONOCI, TODAS SE DESVANECIERON DE MI MENTE, Y ESO NO PARECIÓ IMPORTANTE".

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"Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos-afirma el Señor-. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!" (Isaías. 55: 8, 9).

CHRISTOPHER MORLEY

Los perros no se quejan. Por eso resultan ser mejores mascotas que los presentadores radiales de programas de entrevistas, que tienden a pasarse la tarde quejándose sobre el gobierno. Sin embargo, aunque no se quejen, creo que los perros pasan esos momentos en que inclinan la cabeza hacia un lado porque están desconcertados por sus amos humanos.

Los pensamientos de mi perro probablemente sean algo así: ¿Por qué duermes en una habitación y tu niño duerme en otra habitación, a varios metros de la tuya? ¿Lo estás castigando? ¿Por qué no podemos dormir todos en una gran pila frente de la chimenea?

Y otra cosa importante: ¿Por qué ustedes, los seres humanos, siempre tienen esta comida caliente, que huele deliciosa, mientras que yo solo obtengo un plato de esta cosa seca que parece estiércol de cabra al horno? Eso no me parece justo.

De paso, ¿quién es esa persona llamada No por la que muestran tanto entusiasmo? y ¿por qué siempre mencionan al señor No cuando estoy tratando de sacar comida a hurtadillas de la mesa?

No entiendo por qué los seres humanos no huelen las cosas. Hay tantas cosas interesantes que se pueden aprender sobre el mundo. En lugar de mirar a sus rectángulos brillantes, deberían salir afuera y oler los arbustos.

Además, y no quiero quejarme, pero ¿por qué salen de cacería sin mí? ¿No soy parte de la jauría? ¿Por qué tengo que quedarme en casa mirando por la ventana mientras que ustedes rastrean la comida y la traen en bolsas de plástico? ¡Quiero ir con ustedes!

No sé si existe la posibilidad de que los perros nos entiendan más de lo que nosotros entendemos a Dios. Nos preguntamos por qué Dios no nos ayuda a evitar las dificultades o por qué no nos da las cosas que tienen otras personas. Es un misterio. Todo lo que podemos hacer es confiar en que él nos ama y esperar pacientemente, al lado de la ventana, a que nuestro Señor regrese. Kim

 

Enero 17

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