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“VUELO COMO UNA MARIPOSA Y PICO UNA ABEJA".

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"El Señor cortará todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa" (Salmo. 12:3).

MUHAMMAD ALI

Estábamos haciendo pedidos de oración en la Escuela Sabática, y era el turno de Jake.

-Tenemos un partido esta noche -comenzó Jake.

Él era un atleta comprometido, que estaba totalmente inmerso en la temporada de básquet. ¿Iba a orar pidiendo que su equipo ganara? No exactamente.

-Oremos para que el otro equipo no se sienta tan mal cuando les ganemos -dijo.

Todos nos reímos. No es muy humilde alardear, pero puede ser entretenido. El atleta más conocido por sus alardes ciertamente es el campeón de boxeo de peso pesado Muhammad Ali.

-Vuelo como una mariposa y pico como una abeja-dijo, introduciendo una absurda arrogancia a un deporte violento.

Alardeando de sus movimientos rápidos en el cuadrilátero, dijo:

-Soy tan rápido que anoche apagué el interruptor de la luz en mi cuarto del hotel y, antes de que el cuarto estuviese a oscuras, yo ya estaba en la cama.

En otra ocasión les dijo a los reporteros:

-El otro día luché contra un caimán, peleé contra una ballena, maniaté relámpagos, metí truenos en la cárcel. Tan solo la semana pasada [...] herí una piedra, hospitalicé un ladrillo; soy tan malo que hago enfermar a la medicina.

A los aficionados les encantaban las palabrerías. Pero otros se preguntaban si en algún momento pasaría por una experiencia humillante. Y una de esas experiencias ocurrió cuando abordó un avión para hacer un viaje. La azafata se acercó y le pidió que se ajustara el cinturón de seguridad.

-Superman no necesita cinturón de seguridad -dijo Ali.

La azafata hizo una pausa, y le respondió:

-Superman tampoco necesita un avión.

El boxeador se ajustó el cinturón de seguridad.

La frase de la azafata es un recordatorio de que, aunque estemos volando en lo más alto, no debemos olvidar a Aquel que nos elevó en primer lugar. Kim

 

Febrero 04

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