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“SI QUIERES QUE ALGO SE HAGA BIEN, HAZLO TÚ MISMO".

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"¿Quién puede afirmar: 'Tengo puro el corazón; estoy limpio de pecado?" (Proverbios. 20:9).

CHARLES-GUILLAUME ÉTIENNE

Michael estaba muy concentrado en un proyecto de bricolaje. Estaba cambiando la pantalla de su iPhone cuando notó que salía humo de los circuitos internos. "¡Oh, no!", exclamó. El teléfono para el que tanto había ahorrado ahora estaba arruinado.

Recuerdo otros proyectos de bricolaje que me salieron mal. Como la vez que estaba construyendo una pared en mi casa y me rebané el dedo pulgar. O la vez en que traté de arreglar el auto... y no pude.

Por supuesto, tratamos de hacer las cosas por nuestra cuenta para ahorrar dinero, o simplemente porque parece divertido. Pero, la historia más extraña de un caso de bricolaje, que conocí recientemente, trata de un ruso llamado Leonid Rogozov. Él era el médico en una expedición que salió hacia la Antártida en 1960.

Los doce hombres de la base rusa pronto quedaron incomunicados con el resto del mundo por causa del extremo invierno polar. Fue entonces que el doctor Rogozov sufrió una apendicitis. Genial. Si cualquier otra persona hubiera necesitado que se le quitara el apéndice, él podía hacerlo. Pero no había otro médico en el grupo que pudiera hacerle la cirugía a él.

Le subió la fiebre y vomitaba a cada rato. "No dormí anoche", escribió en su diario. "Me duele muchísimo! Una tormenta de nieve azotando mi alma, gimiendo como cien chacales... Hasta aquí llegué... Tengo que planear la única salida posible: operarme yo mismo".

Hizo que uno de sus camaradas sostuviera un espejo y le mostró a otro cómo sostener los instrumentos que mantendrían abierta la piel. Otro amigo estaba listo para reemplazar a uno de los primeros dos si alguno se desmayaba. Entonces, se abrió la panza. Tuvo que hacer pausas cada pocos minutos por la debilidad y el vértigo. Pero, terminó la cirugía y se recuperó completamente.

Aunque puedes intentar hacer muchas cosas por tu cuenta, hay una que no puedes hacer. No puedes llegar a ser suficientemente bueno como para entrar al cielo. Necesitas que Jesús te dé un nuevo corazón. Esa es una cirugía que no puedes hacer tú mismo. Kim

 

Febrero 10

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