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“TE EXTRAÑO COMO AL CALCETÍN QUE NO LOGRO ENCONTRAR. ESTÁS ALLÍ AFUERA, EN ALGÚN LUGAR".

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"O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?" (Lucas. 15:8).

KAREN QUAN

¿Alguna vez perdiste algo dentro de tu propia casa, o incluso tu habitación? Sabes que está allí, en algún lugar, pero parece que un duendecillo malvado lo ha escondido. También sucede que, cuando lo que busco es un cargador, descubro que el duendecillo malvado suele ser un miembro de mi familia que necesitaba cargar su teléfono.

Pero hay misterios más profundos. Por ejemplo: pierdo muchos calcetines. Simplemente desaparecen. No es posible que estén en casa porque la masa combinada de todos tendría el tamaño del refrigerador. Lo más extraño es que desaparece solo un calcetín del par. Tengo una triste cajita con los calcetines que han quedado solos. Guardo la esperanza de que se llegarán a reunir con sus compañeros perdidos, y que habrá escenas de regocijo en el cajón de los calcetines.

En realidad, algunas personas de Nueva Zelanda encontraron una respuesta verosímil al misterio de los calcetines perdidos. Según el periódico Independent, una gata roba calcetines del vecindario East Hamilton, y los lleva a su casa. Brigit, de seis años, ya ha robado cincuenta calcetines y once prendas de ropa interior. "Todo es de hombre. Es realmente muy extraño", dice la dueña de la gata, Sarah Nathan.

Sarah ha publicado volantes en la zona pidiendo disculpas por los robos de su gata, y ofreciendo devolver los calcetines y la ropa interior. Quizá los dueños están demasiado avergonzados para reclamarlos.

Jesús contó la historia de una mujer que perdió una moneda de plata en su casa. No tenía idea de dónde estaba. Así que revisó cada centímetro del lugar con una escoba, buscando la preciosa moneda. Cuando la encontró, llamó a sus vecinas y les dijo: "¡Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido!"

Esta es una historia que habla de que Dios no quiere perderte. Dice que tú eres más precioso a su vista que la plata. Y, obviamente, mucho más precioso que los calcetines. Kim

 

Marzo 03

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