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"SEÑOR WATSON, VENGA AQUÍ, QUIERO VERLO"

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"Escuchen, oigan mi voz; presten atención, oigan mi palabra" (Isaías. 28:23).

ALEXANDER GRAHAM BELL

Thomas Watson logró la fama de la manera más fácil que te puedas imaginar. No inventó nada. No dijo nada. Créeme: en realidad, no hizo nada.

Lo único que hizo fue prestar atención.

El hecho que le granjeó la fama eterna sucedió un día como hoy, pero en 1876. Alexander Graham Bell estaba experimentando una manera de transmitir la voz humana telegráficamente. Tenía cables que conectaban con la siguiente habitación, y un micrófono extraño que usaba un pedazo de papel duro, una aguja y una pequeña reserva de ácido diluido. Thomas, el asistente del inventor, estaba ubicado del otro lado del cable.

Como prueba, Alexander habló en el micrófono. "Señor Watson, venga aquí, quiero verlo". Y, oh maravilla, Thomas lo escuchó en la otra habitación. Todo lo que proveyó fue un oído atento, y ahora se lo recuerda permanentemente como la primera persona es recibir una llamada telefónica. Alexander Graham Bell es solo un poquito más famoso por haber inventado el teléfono, lo que ha tenido una mayor influencia en nuestra vida que cualquier otro aparato moderno. De hecho, probablemente, en algún momento interrumpiste la lectura de esta meditación para revisar si te había llegado algún mensaje al teléfono.

¿Crees que Thomas merecía ser famoso? Bueno, deberíamos darle crédito por prestar atención. Escuchó la voz que viajaba por los cables. ¿No habría sido vergonzoso si se hubiera perdido la llamada histórica de su jefe por estar ocupado revisando los resultados deportivos?

Prestar atención es una de las cosas más lindas que puedes hacer por una persona, incluyendo a tus padres, profesores y jefes. Y quién sabe... quizá tu oído atento encontrará un lugar en la historia, así como el del señor Watson. Kim

 

Marzo 10

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