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¡Avalancha!

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«Tu justicia es como las grandes montañas» (Salmo 36:6).

Uno de los desastres más destructores son las avalanchas. El suelo comienza a temblar y, segundos después, toneladas de nieve ruedan montaña abajo a gran velocidad. Cuando las personas se dan cuenta, gritan: «¡Avalancha!». Sin embargo, difícilmente hay tiempo para escapar.

Hace mucho tiempo, durante una guerra los soldados, para ganar la batalla, decidieron dar vuelta a los cañones y disparar hacia las montañas cubiertas de nieve, lo que provocó múltiples avalanchas.

¿Y yo?

No podemos controlar a la naturaleza ni a su furia: avalanchas, tempestades, tsunamis, incendios. Sin embargo, tampoco podemos desafiarla, tal como se cuenta en la historia de hoy.

Tú debes respetar la naturaleza y todo lo maravilloso que hay en ella, pues Dios la Creó para nuestro bien y no para ser destruida.

Mi oración para hoy

Querido Dios, muchas gracias por haber creado la naturaleza. Ayúdame a cuidarla.

Enero 18

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