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Sin peleas

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«Tú y yo somos parientes, así que no está bien que haya pleitos entre nosotros, ni entre tus pastores y los míos» (Génesis 13:8).

Los pastores de ovejas que servían a Abraham siempre estaban peleando con los pastores de su sobrino Lot. Lo que pasaba era que los rebaños de ambos pastaban en los mismos lugares y, a veces, la hierba y el agua no eran suficientes.

Entonces, Abraham le dijo a su sobrino que eligiera los campos que más le gustaran para no seguir peleando. Abraham aceptó quedarse con las tierras que Lot no quisiera.

Abraham era amigo de Dios y sabía que el Señor ama la paz y no la guerra.

¿Y yo?

A ti tampoco te gustan las peleas, ¿no es cierto?

Mi oración para hoy

Querido Padre, ayúdame a evitar las peleas hoy y siempre.

Enero 25

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