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Delfines a salvo

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«Yo me acuesto tranquilo y me duermo en seguida, pues tú, Señor, me haces vivir confiado» (Salmo 4:8).

A los pequeñuelos que visitaban el acuario de la ciudad les encantaban los jugueteos de los delfines Pepe, Tico y Rodi.

Pero el entrenamiento, el ruido y el estrés de los espectáculos diarios hicieron que los delfines terminaran cansados y enfermos. Entonces, el responsable de estos los llevó a un lugar donde podrían jugar y descansar lejos del bullicio. ¡Fue muy bueno!

¿Y yo?

Tú también necesitas descansar. Por eso, tus padres quieren que te acuestes temprano.

Mi oración para hoy

Querido Jesús, muchas gracias por haber Creado la noche. Ayúdame a dormir bien.

Febrero 27

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