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A jugar al escondite

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«Me has dirigido con tus consejos...» (Salmo 73:24).

Marco y su hermana estaban jugando al escondite. Se metían debajo de la cama, dentro de los armarios, detrás de la puerta... Como su hermana siempre lo encontraba, Marco trató de buscar un buen escondite. Y ahí estaba la nevera vieja.

Abrió la puerta y vio que estaba vacía. ¡Era un buen sitio para esconderse! Entró, cerró la puerta y se quedó esperando. Pero como su hermana no lo encontraba, empujó la puerta para salir. ¡Pero no se abría! Afligido, comenzó a orar pidiendo ayuda a Dios. Como Marco no aparecía, su hermana avisó a su mamá, quien abrió la puerta de la nevera cuando el niño estaba a punto de desmayarse por la falta de aire.

¿Y yo?

Marco se escondió en un lugar peligroso y tú no debes hacer eso. Dios lo ayudó, pero a ti te dio la inteligencia para actuar con seguridad.

Mi oración para hoy

Señor, muchas gracias porque puedo jugar. Ayúdame a pensar antes de hacer cualquier cosa, hasta dónde esconderme cuando estoy jugando.

Abril 18

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