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El pato del lago

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«Mi Dios, la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto escondite, mi más alto refugio, mi salvador» (2 Samuel 22:3).

Cuando se encuentran en peligro, algunas especies de patos salvajes fingen que están muertos: estiran el cuerpo, tuercen el pescuezo y ponen los ojos vidriosos.

Eso fue lo que sucedió una mañana cuando el señor Tomás paseaba con su perro. Un pato que estaba al lado del lago, al ver al perro, se cayó como muerto. El señor Tomás se acercó para examinarlo, le levantó el pescuezo y vio que el pato movía las patas. Pero cuando lo dejó, el pato parecía estar muerto de nuevo.

Entonces, lo llevó cerca del agua y se alejó para observarlo.

¿Y qué es lo que sucedió? De pronto, el pato se levantó y se puso a salvo dentro del lago.

¿Y yo?

Cuando sientas miedo, no te congeles de pánico. Acuérdate del pato de nuestra historia. Si puedes, cierra tus ojos, respira profundo y pídele ayuda a Dios. Confía en que nada malo te va a suceder.

Mi oración para hoy

Señor Jesús, ayúdame a ser fuerte y a saber cómo resolver mis problemas.

Mayo 01

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