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El niño Timoteo

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«Evita que te desprecien por ser joven» (2 Timoteo 4:12).

Al pequeño Timoteo le gustaba mucho escuchar a su abuela Loida ya su mamá Eunice contarle historias que estaban escritas en un rollo. Él conocía bien las historias del Jardín del Edén, de Noé, de Moisés y de su hermana María, del pastorcito David, de Daniel... Sin embargo, lo que más apreciaba era la historia del Salvador que vendría a este mundo. Timoteo era un niño muy bueno porque estaba acostumbrado a amar y obedecer la Palabra de Dios.

Cuando creció, llegó a ser un misionero.

¿Y yo?

Cuando una persona ayuda a hacer un trabajo para Dios se le llama misionero.

Mi oración para hoy

Querido Dios, yo también quiero amar y obedecer tu Palabra.

Mayo 08

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