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Relaciones que destruyen vidas

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"Quien a ella se allega, no vuelve jamás; ¡ya no reencuentra los senderos de la vida!" (Proverbios 2:19).

En Las leyes de la frontera, el escritor español Javier Cercas cuenta la historia de Ignacio Cañas, un joven catalán de clase media cuya vida se trastorna al conocer a Tere, una atractiva chica que pertenece a una banda de malhechores.

El muchacho se siente sumamente atraído por ella, quien resulta la carnada perfecta para involucrarlo en el mundo de la delincuencia juvenil. A pesar de no tener ninguna necesidad de delinquir, su pasión por Tere lo conduce a participar en asaltos a comercios, usar armas de fuego, ver morir a alguno de sus compinches y huir desesperadamente de la policía. Gracias a su padre, Ignacio se libra de milagro de ser encarcelado y pasar sus mejores años de juventud tras las rejas. Con el tiempo, Ignacio Cañas se convierte en un exitoso abogado, pero Tere aparecerá nuevamente para estremecer su mundo y reavivar su pasión de antaño, metiéndolo una vez más en problemas, al punto de poner su propia trayectoria profesional en peligro.

¡Qué difícil es escarmentar en cabeza ajena! Recuerdo que, durante una charla sobre noviazgo y matrimonio en una iglesia, un joven me dijo:

-Está bien lo que usted dice, pero nosotros queremos experimentar. Tal vez nos equivoquemos, pero deseamos probar.

-Sí, muchacho, pero es muy probable que caigas en un pozo del que no vas a poder salir después -le respondí.

Algunas experiencias amorosas resultan caóticas. Chicos y chicas quedan marcados por el resto de sus vidas después de haberse relacionado con la persona equivocada. Recuerdo una compañera de la secundaria que tuvo que casarse

justo después de obtener su certificado. A los dieciséis años ya era un ama de casa con un bebé en brazos. Claro, ya no pudo estudiar ni llevar a cabo los planes que tenía. Pero también hay casos de jóvenes que, siguiendo sus impulsos amorosos, llegan a verse inmersos en asuntos tan peligrosos como el crimen organizado, tal como cuenta Javier Cercas en su novela.

Es posible que después de haberse visto implicado en un terremoto sentimental, un joven "ya no reencuentre los senderos de la vida", teniendo que tomar decisiones muy importantes en un momento fundamental de su vida. Pero ahí es donde está el buen Jesús, cuya gracia también puede redimirnos de un capricho amoroso (Isaías 1:18). Sin embargo, tal vez queden algunas cicatrices como un recuerdo de las decisiones imprudentes del pasado.

Esta mañana pide a Dios sabiduría para no involucrarte en una relación amorosa que te complicará la vida y te hará perder preciosos años de tu juventud.

El amor

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