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Los judas se ahorcan solos

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"Los incautos mueren por sus propios desvíos; a los necios los destruye su autosuficiencia" (Proverbios 1:32).

¿Recuerdas la historia de Judas? Fue uno de los hombres más inteligentes entre los discípulos de Jesús, de ahí que le fuera confiada la administración de la economía del grupo. Pero sus intereses estaban puestos en este mundo: anhelaba el reconocimiento humano y despreciaba al propio Jesús. Incluso se había atrevido a sustraer parte del dinero que financiaba la obra de la predicación del evangelio. Por supuesto, le gustaba intrigar entre los apóstoles y meter cizaña entre los siervos de Dios. Hasta que un día quiso poner a prueba a Jesús y ganarse, además, unas monedas de plata. Acordó entregar al Señor a los sacerdotes y fariseos, esperando que Jesús se los quitara fácilmente de encima con alguno de sus milagros. Pero las cosas no salieron como esperabá. Cristo fue torturado y crucificado. ¡Judas no lo podía creer! Su traición había llegado muy lejos. Entonces, optó por quitarse la vida.

¿Conoces a alguien que acostumbra traicionar a sus amigos? Sí, de esos que son tan camaleónicos como Judas, y que se mimetizan de acuerdo con las circunstancias o las personas que los rodean. Como no son amigos de nadie, de pronto sientes la puñalada por la espalda. Lo peor de todo es que semejante actitud parece reportarles muy buenos resultados. ¡Hasta parece que la hipocresía, el amiguismo y los convencionalismos sociales son necesarios para triunfar en este mundo! Y claro, ahí quedan los que fueron traicionados, los que creyeron y confiaron en ellos: humillados, engañados y crucificados en un madero.

En momentos así, la rabia se apodera de la mente y dan ganas de seguir los impulsos personales. Sin embargo, no hay necesidad de actuar en contra de estas personas. La Biblia dice que a los necios los destruye su autosuficiencia, es decir, la idea de que ellos tienen todo bajo control. ¡Pero por supuesto que así no son las cosas! El único que tiene el control de este mundo es Dios. Y por más intrigas, murmuraciones y traiciones que ejerzan, es el Padre celestial quien finalmente hará cumplir su voluntad.

Los judas se ahorcan solos. Son víctimas de sus propios egoísmos y actitudes embusteras. Como no saben ser amigos, tampoco tienen amistades entrañables. Están solos, aunque tengan sus treinta monedas de plata. Pero ni aun así se sienten satisfechos. Sus propias artimañas los conducirán a la ruina.

Aprende a ser un amigo sincero, cuidar tus amistades y nunca actuar contra ellos. Si alguien confía en ti, trata de ser digno de esa confianza.

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