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El que con lobos anda...

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"No tengas nada que ver con gente violenta, ni te hagas amigo de gente agresiva, para que no imites su conducta y tú mismo te tiendas una trampa" (Proverbios 22:24, 25)

Se cuenta que, en marzo de 1886, un gran admirador y lector apasionado de las obras de Julio Verne (1828-1905), disparó sobre una rodilla del conocido escritor francés. De inmediato, el escritor recibió atención médica y el agresor fue arrestado por la policía. ¿Qué había conducido a este hombre a atentar con un arma de fuego en contra de alguien a quien admiraba tanto? ¿Por qué lo había hecho? Al ser interrogado por la policía, su respuesta fue de lo más inesperada:

-Quería llamar la atención sobre este hombre, que hace años debería haber ingresado en la Academia Francesa, y aún se le niega ese derecho que le da su talento. Por eso he disparado sobre él.

Al poco tiempo, Julio Verne fue informado de las causas por las que el agresor había disparado contra él. Sin poder dar crédito a lo que estaba escuchando, comentó lo siguiente:

-Por favor, no más amigos como este...

Aunque no lo creas, hay personas que creen que pueden solucionar todos sus problemas a través de la violencia. No solo maltratan a quienes aborrecen y desprecian, sino también a quienes dicen amar. Sí, son individuos obsesionados por controlar a quienes los rodean, celosos a niveles enfermizos, que ofrecen un rostro amable en público pero que son muy agresivos en sus hogares; además, imponen el aislamiento a sus familiares, llegan a consumir sustancias psicoactivas (abuso de alcohol, drogas, medicamentos), pueden poseer armas, cambian súbitamente de humor, emplean tácticas de espionaje sobre sus seres queridos, padecen baja autoestima y sufren depresión, entre otros rasgos. Una persona con un perfil semejante al mencionado necesita ayuda profesional.

¿Tienes un/a amigo/a con estas características? La recomendación bíblica es que te alejes de esta influencia porque corres el riesgo de imitar su conducta y meterte en serios problemas. Asimismo, una relación sentimental con una persona violenta te coloca en una situación que podría tornarse muy peligrosa para tu integridad física. Que tu oración sea: "Protégeme de los hombres violentos, porque deseo obedecer tus mandamientos" (Salmo 119:134).

La verdadera amistad va más allá de la manipulación y el deseo de controlar tu vida. Un amigo te ayuda a ser una mejor persona, nunca a utilizar la violencia para lastimar a tu prójimo.

Hoy pide al Señor que te ayude a encontrar amigos que te aprecien de verdad.

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