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Bjarne Herjulfson

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Todos sus mandamientos son confiables. Salmo 111:7

¡Lleven el ancla! -gritó el robusto y rubio marinero escandinavo al observar el viento del oeste que amenazaba con arrancarle la túnica de cuero que traía puesta y arrojarla a las gélidas aguas.

El joven capitán vikingo sostenía fuertemente el timón de roble mientras afirmaba sus pies sobre la cubierta de su barcaza de treinta metros.

-¡Eleven la vela!

El capitán Bjarne Herjulfson observaba con orgullo a sus marineros izar la enorme vela de la embarcación. Era cuadrada, con franjas rojas y blancas, y estaba amarrada al mástil principal con sogas de cuero de morsa. Dio un suspiro de alivio al verla llenarse de viento y sentir que la embarcación comenzaba a dejar la protección del fiordo noruego y deslizarse hacia las turbulentas aguas del Mar del Norte.

A un lado del capitán Bjarne, asido de los aparejos, estaba el primer oficial.

-¡Es una locura iniciar el viaje hacia Groenlandia en medio de una tormenta invernal como esta! ¡Mire el tamaño de esas olas!

-¡Observa bien la vela! -le contestó Bjarne- ¿Ves cómo está de llena? ¡A este paso llegaremos a Groenlandia en la mitad del tiempo!

-¡Eso, si llegamos! -repuso el primer oficial.

Tras soportar tres días de ventarrones, una densa neblina descendió sobre los marineros en alta mar. La vela de franjas blancas y rojas quedó flácida durante varios días, mientras navegaban a la deriva en una neblina tan cerrada, que no se podía ver el sol de día ni las estrellas por la noche. Sin la orientación de los astros, estaban perdidos, puesto que en esos días todavía no existían ni el radar ni la brújula. Cuando por fin se disipó la neblina, se encontraban cerca de Terranova, muy al sur de su destino original.

En cierta forma, tú y yo somos como Bjarne. Este año se nos antoja un mar enorme y desconocido. Las condiciones de este mundo y las circunstancias particulares de nuestra vida nos envuelven como una densa niebla. ¿Existirá alguna alternativa para nosotros durante este nuevo año, o tendremos que viajar a la deriva?

¡Claro que sí! A diferencia de Bjarne, tenemos una brújula que nos puede guiar: la Palabra de Dios, la Biblia. Así como la aguja de la brújula siempre señala el Norte, la Palabra de Dios nos indica la dirección al cielo. En este nuevo año, asegúrate de consultar tu "brújula” diariamente.

A menos que se diga lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión de la Biblia Nueva Traducción Viviente.

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