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Francisco Pizarro

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Los que usan la espada morirán a espada. Mateo 26:52.

-¡Es imposible tomar esa ciudad con solo 130 hombres! -reconoció

A Pizarra al estudiar desde la altura de su campamento, en la Cordillera de los Andes, el rico valle donde vivían los Incas- ¡Nos superan en número a razón de doscientos por uno! -añadió.

-Te haré frente con mi ejército completo y armado -le advirtió Atahualpa, rey de los Incas. Atahualpa venía acompañado de cuarenta mil soldados armados con lanzas.

-Venimos en paz -fue el mensaje que Pizarra le envió al rey-. Dejen sus armas y vengan a nosotros con música y danzas.

¿Por qué Atahualpa le creyó a Pizarra? Nadie lo sabe. De todas maneras, salió al encuentro del conquistador con música y danzas, como se le había pedido.

Atahualpa escuchó cortésmente al sacerdote que relataba la historia de Jesús y trataba de persuadirlo a ser cristiano. Atahualpa arrojó la Biblia al suelo, señaló al sol y dijo:

-¡Allí está mi dios!

En ese momento, Pizarra dio la señal a sus hombres de que abrieran fuego. Miles de indios indefensos, incluyendo a Atahualpa,* murieron. Pizarra se hizo cargo del imperio en nombre del rey Carlos V de España. Sin embargo, fue un gobernador incompetente; discutía y peleaba frecuentemente con sus mismos capitanes. En una cena dominical fue asesinado por uno de sus hombres con quien, minutos antes, había reñido.

¿Crees que Pizarra obtuvo lo que merecía? ¿Recuerdas lo que Cristo le dijo a Pedro en el Jardín del Getsemaní, cuando llegaron los soldados a llevarlo prisionero? En un intento por proteger a su Maestro, Pedro sacó su espada y le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote.

-Pedro, guarda tu espada -le ordenó Jesús- Esa no es la manera como quisiera que actuaras. Si a espada matas, a espada morirás.

¿Qué significado tienen las palabras de Cristo para nosotros hoy? Significan que obtendremos de la vida exactamente lo que introduzcamos en ella. Si reñimos con los demás, los demás reñirán con nosotros. Si insultamos a los demás, los demás nos insultarán. Toda la hostilidad que difundamos, volverá a nosotros. Esa es una de las leyes de la vida. Recibimos lo que damos. Cosechamos lo que sembramos.

*La historia peruana refiere que Atahualpa fue ejecutado muy posteriormente bajo la pena de garrote. Nota de la redacción.

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