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Francisco Drake

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¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 1 Pedro 5:8.

Los últimos rayos del sol poniente pintaban de oro el mar en el preciso instante en que Francisco Drake -el pirata inglés- deslizaba su nave por el puerto del Callao, cerca de Lima, Perú. La flotilla española -cargada de tesoros- no advirtió la presencia del Golden Hind, puesto que en el mástil principal ondeaba la bandera española, igual que en los demás barcos.

Pronto, al caer la noche, los marineros españoles se recogieron bajo la cubierta. En ese momento, Drake y sus hombres armados tomaron por asalto el barco más cercano -el San Cristóbal-, para sorpresa de su capitán. En la lucha, alguien logró subir a cubierta y sonó la alarma.

-¡Piratas! ¡Indios! ¡Auxilio!

En medio de la oscuridad, los españoles no sabían con certeza contra quién luchaban. Mientras el ejército español llegaba al puerto, Drake y sus piratas escaparon por el océano Pacífico remolcando el barco del tesoro.

Durante los siguientes dos días, Francisco Drake asaltó otros dos barcos empleando la misma estrategia. Aparentaba ser una nave española, y cuando se acercaba a su presa, exigía que se rindiera. Al regresar a Inglaterra, llevó consigo un tesoro que incluía 20 toneladas de plata, más de 450 kilos de oro, muchísimas perlas y una buena cantidad de diamantes costosos. El valor actual de su botín gira alrededor de 15 millones de dólares. En mérito al robo efectuado, la reina Isabel I de Inglaterra le confirió el título de Sir (Caballero) y lo recompensó con 50 mil dólares.

Bien podríamos considerar a Satanás como pirata y bucanero del universo. Él también nos quiere hacer creer que está de nuestro lado. Pero cuando menos lo esperamos, dispara sus dardos y somos vencidos. De esta manera asalta a muchas personas a través de drogas, alcohol, películas, moda, deportes, música, etc.

Cuando Satanás te acecha, no busca oro. Desea algo de más valor: quiere tu mente, tu corazón y tu carácter, tu vida. Procura robarte el amor que le tienes a Jesús. Desea quitarte toda esperanza de vida eterna.

Hoy, el viejo bucanero buscará la manera de abordar tu barco. Se te presentará como un amigo. Luego, cuando piense que te ha convencido, intentará robar tu precioso tesoro. ¿Le permitirás que logre su objetivo en tu vida?

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