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Enrique Hudson

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Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano. Salmo 37:24.

Ligeros vientos estivales soplaban en la Bahía Hudson y mecían el Discovery, que se hallaba anclado en la Bahía Santiago. La nieve se había derretido alrededor de la casa donde Enrique Hudson y sus hombres invernaron. Las numerosas bandadas de aves migratorias, en su regreso al norte buscaban dónde anidar y depositar sus huevecillos.

-Hoy juntaremos huevos de pájaros -anunció Enrique Hudson a su tripulación-. Es todo lo que tendremos como provisiones mientras continuemos la búsqueda de la Ruta del Noroeste hacia China.

-¡Oh, no! -objetaron a una voz todos los hombres.

-Señor, no podremos hacer frente a otro año alimentándonos de pájaros, huevos de pájaros y musgo -dijo Enrique Greene, dando un paso al frente para hablar con el capitán-. ¡Queremos regresar a casa, señor!

-¡ No es posible! -insistió firmemente Hudson-, Vinimos para encontrar la Ruta del Noroeste y la encontraremos, aunque muramos buscándola.

-¡Que muera él, si quiere! -gruñían los hombres mientras recogían huevos de pájaros-. ¡Nosotros regresaremos!

Pocos días después, a bordo del Discovery, apresaron a Hudson temprano por la mañana cuando salía de su camarote. Lo embarcaron a él con su joven hijo y siete tripulantes fieles en un bote de remos. Les dieron una olla de fierro, un poco de harina de maíz, un mosquete, pólvora y municiones.

-¡Sigue buscando la China! -se burlaron los hombres al soltar la soga-. ¡Nosotros regresamos a casa!

Nunca más se supo de Enrique Hudson. Quizá haya muerto sintiéndose un fracasado. Sin embargo, sus fracasos ayudaron a exploradores posteriores, quienes utilizaron sus cartas de navegación y mapas para descubrir ciertos procedimientos náuticos equivocados. Al aprender de sus errores, pudieron encontrar una ruta mejor.

Si fallas en un proyecto, trabajo o tarea escolar, no te desanimes. Puedes aprender de tus errores y diagnosticar los resultados; entonces es más fácil buscar nuevas opciones para lograr el éxito.

Deberíamos adoptar la misma actitud cuando fracasamos en nuestra vida espiritual. Como humanos, quedamos cortos respecto de las expectativas que Dios tiene para nuestras vidas. Cuando pecamos, no debemos rendirnos. Debemos seguir adelante, aprendiendo de nuestros errores. El amor y el poder de Cristo nos ayudarán a evitar los mismos errores, si nos sometemos a él.

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