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Gottlieb Daimler

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Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada. Filipenses 2:13.

¿Has oído hablar del automóvil Mercedes Benz? La compañía que lo fabrica fue fundada en 1890 por el ingeniero alemán Gottlieb Daimler.

Fue él mismo quien diseñó el motor de gasolina que la mayoría de los automóviles tienen en la actualidad.

Si buscas la expresión "motor de gasolina’’ en la enciclopedia, te darás cuenta de lo que sucede en el interior del motor de un automóvil. En primer lugar, una masa de vapor de aire y gasolina combinados es succionada por un cilindro. Luego, el pistón se mueve hacia arriba, comprimiendo la masa de aire del combustible. Cuando llega a un punto en que no se puede comprimir más, una chispa de la bujía enciende el combustible. Al quemarse, el calor hace que los gases se expandan rápidamente, lo que obliga a que el pistón baje a su posición original. El golpe del pistón hace girar el cigüeñal y convierte la energía producida en movimiento, que hace que el automóvil se desplace.

El pistón se mueve hacia arriba otra vez y elimina así los gases del escape. Vuelve a moverse hacia abajo y succiona más mezcla de combustible con aire. Repetidamente se produce el ciclo, cuando manejamos por la calle: combustible, fuego, gases del escape, combustible, fuego, gases del

escape...

De tanto en tanto, por supuesto, se acaba el combustible y los pistones dejan de funcionar. La máquina se detiene; las ruedas dejan de girar. ¡Ahora vamos camino... a ninguna parte!

Lo mismo ocurre en la experiencia cristiana. Es imposible vivir una vida cristiana sin que Cristo trabaje desde adentro. Es la chispa de su amor en tu corazón lo que te da la energía para actuar como un verdadero cristiano. Sin Cristo, estás paralizado. Tus ruedas espirituales no pueden girar. Es imposible avanzar.

¿Qué sucede cuando te encuentras tirado en el camino al cielo? ¿Acaso Cristo ha dejado de amarte? Por supuesto que no. ¿Te habrá abandonado? De ninguna manera. El problema es otro. Se te acabó el combustible. Necesitas llenar tu tanque nuevamente.

Pues adelante, encuentra pronto una estación de gasolina o alguna bomba de combustible: la Escuela Sabática, los cultos, la comunión con Dios por medio de su Palabra, la oración, etc. Al aprender versículos de memoria o meditar en las Escrituras, te estás "llenando" de energía. Con los tanques llenos, es fácil recorrer el camino.

Febrero 16

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