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Carlos Goodyear

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-¿Cómo que “si puedo"? -preguntó Jesús-. Todo es posible si uno cree. Marcos 9:23.

Si hubo alguien que trató de hacer lo imposible, fue Carlos Goodyear.

Un día después de que quebró su ferretería, y antes de ser echado en la cárcel por no poder pagar sus deudas, por casualidad entró en una tienda de caucho.

-Si te quieres hacer rico -le dijo el dependiente-, encuentra la manera de trabajar la goma de modo que no se derrita con el calor ni se rompa con el frío. Todos dicen que es imposible.

Frente a semejante desafío, Carlos Goodyear asumió esta tarea como la meta de su vida. No tenía dinero, pero confiaba en sus posibilidades. Aunque no era experto en química, estaba dispuesto a aprender. No importó que lo metieran en prisión. Allí empleó el tiempo para trabajar en el proyecto del caucho. ¡Intentó lo imposible!

Goodyear creía que el secreto estaba en mezclar la goma cruda con alguna sustancia; así que, empezó a mezclar sistemáticamente todas las sustancias conocidas con la materia prima.

Cierto día, mezcló un poco de sal de magnesio con hule crudo y lo hirvió en agua y cal viva. Todo parecía marchar de maravilla, hasta que accidentalmente cayó un poco de vinagre en la masa. El caucho rápidamente se disolvió, convirtiéndose en una sustancia pegajosa, difícil de manejar.

- No importa -dijo Goodyear, y se puso a trabajar de nuevo-. Lo difícil lo hacemos rápido; lo imposible, nos toma un poquito más de tiempo.

En otra ocasión, trató de limpiar un trozo de caucho, usando la primera sustancia química que tuvo a la mano, la cual contenía cierta cantidad de azufre. El caucho no se derritió tan rápidamente como sucedió otras veces. Entonces se le ocurrió combinar diferentes cantidades de azufre con la goma cruda. Cierto día, se le cayó un trozo de caucho mezclado con azufre en la caldera. Aquel fue el fragmento más resistente que hasta el momento había producido. Goodyear había descubierto el principio de la vulcanización. ¡Había logrado lo imposible!

La vida está repleta de situaciones imposibles y desconcertantes. Bebés que nacen sin extremidades. Jóvenes que quedan paralizados de por vida por accidentes automovilísticos. Un terremoto que nos arrebata el hogar y a nuestros seres queridos. La extrema pobreza que coloca la educación fuera de nuestro alcance. Resulta difícil encontrar empleo por causa del prejuicio racial. ¡La vida no es justa!

¿Sabes?, ¡tienes razón! Pero no hay que desesperar. Con la ayuda de Dios puedes alcanzar el éxito. ¡Puedes lograr lo imposible! ¡Créelo!

Febrero 17

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