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Tomás Alva Edison

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Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía. Lucas 22:42.

Se ha considerado a Tomás Alva Edison como el más grande de los inventores. Se han patentado más de 1.400 de sus invenciones, entre las cuales están la película movible, el tocadiscos y la lamparita de la luz eléctrica.

Tomás inició su carrera como inventor a la edad de 22 años, cuando fue a Nueva York en busca de empleo. Al llegar allí, con solo 42 centavos en el bolsillo, se vio obligado a dormir varias noches en las bancas del parque. Por fin decidió buscar a su amigo, Frank Pope, quien trabajaba en la compañía "El Indicador de Oro".

En el preciso momento en que llegaba a la oficina de la compañía, dejó de funcionar el teleimpresor indicador de acciones. Vio a los hombres correr de aquí para allá desesperados. Los gerentes se tiraban del cabello y los mecánicos trabajaban frenéticamente para reparar las máquinas.

-¿No hay nadie que pueda arreglar ese indicador? -preguntó el Dr. Laws, director de la compañía.

-¡Sí, señor! ¡Creo que yo puedo! -dijo Tomás dando un paso al frente. -¿Y tú, quién eres? -interrogó el Dr. Laws al recién llegado, con mirada de desconfianza-. No importa, arregla la máquina, si puedes.

Al cabo de dos horas, Tomás dejó el aparato; funcionaba como nuevo.

-Te pagaré 300 dólares al mes si mantienes el equipo en óptimas condiciones -le ofreció el Dr. Laws, y Edison inmediatamente aceptó la oferta.

Poco tiempo después, Marshall Lefferts, de la Compañía de Telégrafos de Oro y Acciones, escuchó hablar del joven Tomás Edison.

-¿Podrías mejorar nuestros teleimpresores de acciones? -indagó Lefferts. Tomás podía hacerlo, y lo hizo.

-¿Cuanto quieres por tu invento? -le preguntó Lefferts.

Edison pensó pedir cinco mil dólares, pero temía que fuera demasiado. En su fuero interno había decidido no pedir menos de tres mil, pero no se atrevía a sugerir una cantidad tan elevada.

-Bueno, señor, ¿cuánto me ofrece? -le preguntó Edison.

-¿Qué te parecen 40 mil dólares? -le propuso Lefferts.

-¡Me parecen muy bien! -asintióTomás.

Al permitir que el Sr. Lefferts tomara la iniciativa, Tomás Edison ganó 37 mil dólares.

Me pregunto, ¿no estaríamos en mejores condiciones si tratáramos a Dios de la misma manera? Tenemos una visión tan limitada acerca de las cosas. Si aceptamos su voluntad en lugar de la nuestra, siempre saldremos ganando.

Febrero 21

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