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Nikola Tesla

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“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”. Mateo 11:11.

-¡Wow! ¡Asombroso! (aplausos y gritos de victoria).

-¡Magia y ciencia combinadas!

-¡Es increíble! (más gritos y más aplausos).

-¿Qué tipo de poderes tendrá el Sr. Tesla?

Todos los asistentes de aquel día de 1898 a la Feria de la Electricidad (en el Madison Square Garden de Nueva York) quedaron paralizados con el llamado "Bote tele automático" de Nikola Tesla, un pequeño barco controlado a distancia.

En vano fueron las explicaciones del genial inventor nacido en Smiljan (actual Croacia) en 1856. El público que asistió a esa demostración se fue convencido de que se trataba de algún acto de telepatía e, incluso, que el barco era pilotado por un mono escondido en su interior.

Nada más lejos de la realidad. Ellos no sabían que se encontraban frente a uno de los inventores más extraordinarios y prolíficos que existieron. Tesla fue pionero en el tema de las señales de radio a distancia. También fue quien sentó las bases de la corriente alterna (transformadores), del rayo X, del motor de Inducción, de las transmisiones inalámbricas y del control remoto.

Sin embargo, hay un hecho que entristeció a Tesla toda su vida. Guillermo Marconi ganó el premio Nobel en 1909 por inventar la radio. Pero, en la realidad, Tesla había patentado la idea antes que él, en 1896. Por eso, le inició una disputa legal para reclamar la patente de su invención.

En junio de 1943, la Corte Suprema de EE. UU. falló en favor de Tesla, reconoció que él inventó la radio y le devolvió la patente. Pero ya era tarde: Tesla había muerto en enero de ese año.

En la Biblia hay un personaje que padeció el desdén y murió sin comprender lo que sucedió. Hablamos de Juan el Bautista, quien fue el primero en anunciar que Jesús era el Mesías. Luego, fue llevado injustamente a la cárcel por el rey Herodes. En una fiesta, la caprichosa esposa del monarca tuvo la tétrica idea de pedir su cabeza en un plato. Juan el Bautista no recibió en este mundo su recompensa, pero Jesús tiene lista para él la corona de la vida eterna.

Si estás atravesando una situación injusta, no te quejes y sigue adelante. Usa tus talentos para beneficiar a la sociedad y a la iglesia. Desarrolla tus dones con fe. Tarde o temprano, la recompensa llegará.

La meditación de hoy fue escrita por Pablo Ale (redactor de la ACES), ya que el libro original no contenía el 29 de febrero.

Febrero 29

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