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Shih Huang Ti

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Porque Cristo mismo nos ha traído la paz. Él unió a judíos y a gentiles en un solo pueblo cuando, por medio de su cuerpo en la cruz, derribó el muro de hostilidad que nos separaba. Efesios 2:14.

Cuando Pablo escribió estas palabras, pensaba en el muro que había separado a judíos y gentiles durante siglos. Mediante Cristo, esos muros habían sido derribados.

Aquella no es una pared de la que tengamos que preocuparnos tú y yo; sin embargo, tenemos que admitir que nos enfrentamos a otros tipos de paredes. ¿Qué, en cuanto a la pared de los prejuicios raciales? Mucha gente evita hacer amistades con aquellos que nacieron con un color distinto de piel o pertenecen a otra raza. Ese es un muro que Cristo podrá ayudarte a vencer.

Para algunos, existe la muralla del idioma y la cultura. A la gente "diferente” se la margina de los círculos íntimos como si fueran elementos poco confiables.

Me ha tocado ver paredes bien determinadas que separaban un salón de clases en dos grupos de niños; unos cuyos padres tienen mayores posibilidades económicas, y aquellos que luchan para salir adelante. Automóviles carísimos, ropa elegante, bicicletas finas y juguetes costosos pueden llegar a formar una barrera, ¡y cuán difícil será derribarla! Cristo Jesús quiere ayudarte a eliminar cualquier tipo de muralla que exista en tu vida, tu escuela o tu persona.

Shih Huang Ti, emperador chino (246-210 a.C.), se consagró por completo a edificar muros. Había decidido mantener fuera de sus fronteras a las tribus bárbaras nórdicas que frecuentemente los invadían desde el norte. Miles de obreros trabajaron durante años en la construcción de la Gran Muralla China, que abarca unos 2.400 kilómetros de ese gran país. Es la línea fortificada más extensa que jamás se haya construido.

El muro mide más de ocho metros de altura y su base, de ocho metros de ancho, disminuye gradualmente hasta alcanzar unos cinco metros de espesor en la parte superior. La gigantesca pared fue construida completamente a mano y es increíblemente resistente. Tras dos mil años de permanencia, aún sigue en pie como un monumento a la determinación de Shih Huang Ti de mantener alejados a sus vecinos. Por supuesto que su efectividad contra aviones, bombas y misiles modernos es nula.

Para los cristianos, las murallas de separación definitivamente han pasado de moda. No obstante, ¿acaso no habrá algunas paredes en tu vida que deberían ser destruidas? ¿Recuerdas cómo fueron derribados por fe los muros de Jericó? Mediante la fe, tus paredes podrán desmoronarse igualmente.

Marzo 05

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