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Asoka

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Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos. Romanos 12:18.

Doscientos cincuenta años antes de Cristo, durante la dinastía de Shih HuangTi, emperador de China, Asoka salida conquistar la India. Marchó con sus tropas hacia el sur, donde bloqueó la ruta por la que llegaban provisiones a los Kalingas de la costa este. Como consecuencia, se desató una batalla sangrienta, en la cual salió victorioso Asoka.

Cuando regresó a casa después de la guerra, se paró en el balcón de su magnífico palacio para observar las celebraciones de triunfo. Músicos, bailarinas, elefantes adornados con joyas y soldados uniformados de gala desfilaban frente a él. Las paredes vibraban por el ruido de los tambores y los gritos de júbilo.

-¡Venga, majestad! -le dijo uno de los sirvientes-, ¡El pueblo se regocija! ¡Tiene que unirse a ellos!

El emperador suspiró y movió la cabeza.

-¿Has pensado cuántas personas perdieron la vida en la batalla? -le preguntó.

-Claro que sí -respondió el cortesano-. Todos lo alaban por los 100 mil que mató y los 150 mil prisioneros que tomó.

-¡Eso, sin tomar en cuenta los cientos de miles que murieron de fatiga y privación o por causa de enfermedades! ¡Qué terrible! ¡Qué triste! -Siempre hay muertes en la guerra, su majestad.

-¡Entonces no tendremos más guerra! -sentenció Asoka- Viviremos en paz con nuestros vecinos y haremos lo posible por remediar esta situación.

Durante el resto de su reinado, Asoka cumplió su palabra. Erigió pilares de piedra en todo el reino para advertir a la gente que debían ser amables los unos con los otros. Comisionó oficiales especiales que viajaran por todo el reino para cerciorarse de que los ancianos y los pobres fueran tratados con justicia. Incluso dictaminó que el matar a los animales sería considerado un crimen. Asoka se convirtió al Budismo, una religión de paz que repudia la violencia.

Doscientos años más tarde, Jesús vino con un mensaje igual de amor, paz y no violencia. Pero él hizo más que predicar y dar un buen ejemplo: murió en la cruz del Calvario para pagar la culpa por todos los actos crueles que tú, yo o Asoka hayamos cometido. Cuando lo aceptamos en nuestros corazones, empezamos a vivir en paz los unos con los otros.

Febrero 06

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