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SIN CONDENA

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“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

¿Qué significa andar conforme a la carne? La palabra "carne" designa al cuerpo humano e ilustra lo exterior. También puede representar a los parientes y la comunidad. En un sentido moral, significa lo que está opuesto o enemistado con Dios, centrado en lo material y en lo temporal.

Carnal es el hombre que se considera autosuficiente y cree que puede salvarse por sí mismo. Para Pablo, "carne” es un poder actuante en el ser humano, contrario al Espíritu de Dios. Andar en la carne es opuesto totalmente a andar en el Espíritu. Lo carnal no tendrá parte en la eternidad con Dios; sí el cuerpo, que será transformado en incorruptible e inmortal.

¿Qué implica andar en el Espíritu? Es caminar con Dios, así como lo hizo Enoc. Es ser guiados por el Espíritu, quien nos lleva a toda verdad, nos enseña todas las cosas, glorifica y revela a Cristo y nos conduce en todo el proceso de la salvación.

El Espíritu nos convence de pecado (habilitándonos para creer en Jesús), nos convence de justicia (capacitándonos para vivir la vida cristiana) y nos convence de juicio (dándonos la certeza de la salvación y una oportunidad de producir una vida nueva: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza).

Además, graba la Ley de Dios en nuestro corazón y nos da la seguridad de ser llamados hijos de Dios, dependientes, obedientes, fieles y misioneros.

La carne y el Espíritu son dos naturalezas que luchan entre sí por dominary dirigir nuestra vida, como una embarcación con dos motores que empujan en sentidos opuestos. El motor que alimentamos más es el que dará el rumbo.

Nacemos con la enfermedad hereditaria del pecado, con inclinación hacia lo malo. La lucha y la victoria son permanentes. Tenemos que dar el alimento y el combustible diarios para hacer morir lo carnal y mantener siempre vivo lo espiritual. Alimenta tu espíritu, en lugar de tu carne.

¿Cómo hacerlo? El pastor Mark Finley destaca tres consejos prácticos para hacer más profunda y relevante la vida devocional:

1-Leer con oración, conversando interactivamente con Dios.

2-Leer y meditar en las últimas escenas de la vida de Cristo, tanto en la Biblia como en el Espíritu de Profecía.

3-Tener un momento para compartir la devoción personal con otra persona, con una aplicación a la vida diaria.

El evangelio nos ofrece la seguridad de que Cristo no vino a condenar a los pecadores sino al pecado.

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