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LA NUBE Y EL MAR

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“No quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y todos pasaron el mar” (1 Corintios 10:1).

En 1 Corintios 10, Pablo presenta varios temas, los que podríamos resumir de esta manera:

1. No seamos idólatras. Adorar a alguien o algo que no sea Dios es desestimar todo su cuidado y su amor por nosotros.

2. No practiquemos inmoralidades. Los actos inmorales atentan contra nuestra mente, nuestro cuerpo, y contra nuestro Dios.

3. No pongamos a Cristo a prueba. Sabemos lo que es cierto. No insistamos con comportamientos erróneos.

4. No murmuremos. Murmurar es reclamar, encontrar defectos y estar descontentos por todo. Los murmuradores se creen perfectos, pero están equivocados. No van a la iglesia para adorar, sino para criticar.

5. Nadie está seguro o libre de pecar. “Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. 10:12).

6. No nos ha venido ninguna tentación que no sea humana. Sin embargo, Dios es fiel y no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar, y proveerá liberación.

7. Todas las cosas son lícitas, pero no todas convienen. Es decir, no todas edifican; puede incluso ser legal, pero si es inmoral, no debemos practicarlo.

8. Debemos glorificar el nombre de Dios en todas nuestras acciones, con nuestro estilo de vida. Dios necesita que cada uno de nosotros vivamos el cristianismo día a día.

Un prólogo antecede todas estas orientaciones, que nos muestra cómo es posible seguir estos principios.

Pablo nos dice que no ignoremos el testimonio de nuestros antepasados que estuvieron bajo una nube, símbolo de la protección y la presencia visible de Dios. Una nube de día y una columna de fuego por la noche, acompañando la peregrinación en el desierto, desde Egipto hasta Canaán. Y cruzaron milagrosamente el mar Rojo. Moisés dio la orden de marchar, las aguas se abrieron, y pasaron a salvo.

En ese momento, como una figura del bautismo, quedaron rodeados de agua a sus costados y de la nube arriba. Así, fueron sumergidos, bautizados en cierta manera, y rodeados por el amor y el poder de Dios. Saliendo de la esclavitud, la oscuridad y la suciedad del pecado, para entrar en la liberación, la luz y la limpieza de una vida nueva.

De Egipto a Canaán, de criatura de Dios a hijo de Dios, de la Tierra al cielo. Dios quiere hacer lo mismo en nuestra vida. ¿Puedes darle permiso?

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