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PABLO, EL INFLUENCER

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"¿Qué, pues? Que, no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo y me gozaré siempre” (Filipenses 1:18).

Un influencer es un especialista, seguido y reconocido como referente, por una comunidad online. Cada influencer crea contenido con su propio estilo. Si lo comparte en un blog, es un blogger. Si crea videos en YouTube, es un YouTuber. Si se enfoca en Instagram, es un instagrammer.

Entre los más destacados, podemos citar a Lilly Singh, la canadiense de 28 años que, gracias a sus posteos de YouTube, ya tiene un best seller número 1 en el ranking del New York Times. Otro para considerar es Brian Kelly, el viajero frecuente que convirtió su blog “The Points Guy" en un imperio mediático. Entre los 30 más influyentes, suman más de 250 millones de seguidores y ganan millones de dólares.

Ahora pensemos en Pablo como influencer. De nombre judío Saulo prestado a Dios”) y de nombre romano Paulus (“pequeño"), hablaba hebreo, arameo, griego y latín. Impresionaba en lo intelectual y en lo profesional; no así en lo físico, de apariencia frágil, de baja estatura, jorobado, chueco y con problemas en la visión, ya que escribía en letras grandes o dictaba sus cartas. Recorrió más de 16.000 kilómetros en sus viajes misioneros, durante más de 280 días.

El Diccionario bíblico adventista lo presenta como uno de los mayores teólogos de todos los tiempos, y entre los que desarrollaron los fundamentos sobre los que se construyeron las doctrinas del cristianismo. Fue un orador hábil, escritor de prosa vigorosa y poética. Fue pastor, administrador, evangelista, escritor. Le debemos nada más y nada menos que 14 libros de los 27 del Nuevo Testamento (NT). Esto implica que, de los 260 capítulos del NT, 120 lo tienen como protagonista.

La influencia de su vida y sus escritos llega hasta nuestros días. Fue versátil, optimista, valeroso; poseyó un propósito específico, una mente serena, un celo y una fe inquebrantables. Plantó catorce iglesias y muchos hogares-iglesia que con el tiempo se transformaron en otras iglesias. Formó discípulos, pastores y líderes. La Reforma Protestante se inspiró es sus escritos. Elena de White señala que su influencia se mantiene e incrementa en el tiempo, ya que pasaron 21 siglos desde que vertió su sangre como fiel testigo del Señor y su Palabra.

“Como resonante trompeta, su voz ha vibrado desde entonces a través de los siglos, enardeciendo con su propio valor a millares de testigos de Cristo y despertando en millares de corazones afligidos el eco de su triunfante gozo” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 409).

Como Pablo, cada uno de nosotros puede ser un gozoso influencer del Señor.

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