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VERBO Y ADVERBIO

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“De entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Colosenses 3:12).

La base del cristianismo son las relaciones. La religión es comunidad: comunión con Dios y comunión con nuestro prójimo. Vivir y convivir.

Comunión y relaciones. Cuando Pablo escribió esto, el sufrimiento de los animales y el de los enfermos no era tenido en cuenta. A los enfermos y a los heridos se los dejaba morir; nada importaba. La forma en que trataban a un demente o a un minusválido era totalmente discriminatoria y despiadada. La mujer era simplemente un objeto. Los ancianos no tenían cabida en la sociedad. El apóstol los desafía a tener misericordia, piedad, consideración y afecto entrañable.

También los desafía a cultivar la bondad. Esto es cristianismo en estado puro. El historiador judío Flavio Josefo utiliza esta palabra cuando describe la actitud de Isaac haciendo pozos en busca de agua y luego se los daba a otros para que los aprovecharan y disfrutaran. Una cosa es convidar agua y otra cosa es hacer pozos de agua para otros.

Además, pide humildad. No se trata de considerarse menos como persona o de servilismo. La humildad está basada en el sentido de criatura. El ser humano es una criatura del Dios creador. Frente a él, no podemos sentir otra cosa que humildad. Y, considerándonos todos criaturas y dependientes del Creador, debemos expresar humildad frente a los demás, porque somos todos hijos necesitados y dependientes por igual. No hay lugar para la arrogancia.

Por otra parte, solicita mansedumbre. Esta es una característica particular que combina extrañamente la firmeza con la dulzura. La persona se controla porque Dios la controla. “Mansedumbre es la ausencia de justificación propia, lo opuesto a agresividad. Es una ecuanimidad dulce y bondadosa. Nuestro Salvador fue el ejemplo perfecto de verdadera mansedumbre” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 682).

Por último, aconseja tener paciencia. Solo pensar en la forma paciente en que Dios nos ha tratado nos compromete a ser más pacientes con los demás.

Gerson, un destacado teólogo francés del siglo XIV, solía decir: Dios tiene en cuenta en nuestra vida los adverbios más que los verbos. ¿A qué se refiere con esto? Es simple. Los verbos indican acción y los adverbios señalan el modo en que la realizamos.

Dios no solo mira la acción, mira también aquello que nos mueve a realizarla.

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