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ES TIEMPO DE SALIR DEL PLANETA

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“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:17).

Hace pocos años, la prensa publicó algunas declaraciones del gran genio físico Stephen Hawking que revelaban su visión sobre el futuro del mundo. Desde luego, sus conceptos no son bíblicos: es uno de los mayores defensores de la teoría del “Big Bang" para el origen del Universo. No obstante, afirmó: “Yo veo grandes peligros para la raza humana. La solución es abandonar el planeta. Si los seres humanos no dejan la Tierra en los próximos cien años, serán una especie extinta”.

Sin embargo, esta no es una solución fácil. Según él, el mayor problema serán las distancias. La estrella más cercana a la Tierra, después del Sol, está a más de cuatro años luz. Alas naves del espacio actuales les llevaría cincuenta mil años llegar hasta allá. Sus palabras son provocativas y desafiantes, pero muestran que hasta alguien que no acepta la Biblia comprende y anuncia que pronto no habrá vida en la Tierra.

¿Cuál debería ser nuestra actitud, siendo que conocemos la Revelación clara y profunda? ¿No deberíamos buscar todos los medios de anunciar que lo que sucederá con la Tierra ya fue profetizado en la Biblia? ¿Es posible que las piedras hablen primero para que después tomemos coraje?

Tenemos una razón más para anunciar en alta voz: nosotros conocemos la verdadera solución. Mientras que Hawking, considerado uno de los más importantes físicos del planeta, solo logra encontrar el problema, nosotros tenemos la solución. Eso nos hace más responsables de anunciar este mensaje.

No necesitamos huir del planeta, naves para llegar al espacio o a otros planetas donde habitar. No necesitamos temer una invasión de extraterrestres ni soluciones complejas para las amenazas del futuro. Necesitamos conocer y creer en las orientaciones de la Palabra de Dios. Necesitamos confiar en que el “el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9).

Necesitamos poner nuestra esperanza en el regreso del Señor. Entonces viviremos en el cielo por toda la eternidad. De esta forma, sí dejaremos el Planeta. No por manos humanas, sino conducidos por el Señor. La Revelación es clara. Solo necesitamos levantarnos y anunciarla.

“Vivimos en los últimos tiempos, el fin de todas las cosas se acerca. Las señales predichas por Cristo se están cumpliendo rápidamente" (Elena de White, Consejos sobre salud, p. 389).

Haz tu parte. Es tiempo de salir de este mundo y entrar en el mundo nuevo para siempre.

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