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Sola bajo la lluvia

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«Esfuérzate y sé valiente». (Josué 1:6, R195).

HABÍA LLEGADO cansada tras un largo día y la lluvia me impidió ir al restaurante del hotel. Entonces, decidí llamar para pedir algo sencillo para cenar. Momentos después, escuché a alguien que llamaba a la puerta para entregarme mi pedido. Al abrir, me sorprendí mucho al ver frente a mí una figura menuda con el cabello empapado por la lluvia, sosteniendo sobre un hombro y con una mano una bandeja repleta de alimentos y bebidas. Ella no solo traía mi pedido, sino también los de otros huéspedes del hotel. La hice pasar y le manifesté mi admiración por verla cargar con aquella enorme bandeja y, además, bajo la lluvia. En ese preciso momento, comenzó la parte más impresionante de nuestra conversación.

Ella vivía con su abuela, a la que sostenía, proveyendo para todas sus necesidades, además de hacerse cargo de su propio sustento. Exhalando un gran suspiro, me dijo: «Ya falta poco para que pueda dejar este trabajo y dedicarme por completo a mi carrera». Todavía con más asombro, le pregunté cuál era su carrera y me contestó con una mirada llena de satisfacción: «Soy abogada y en un semestre estaré terminando la maestría en Derecho penal, y abriré mi despacho». Cuando se fue, me asomé por la ventana y la vi caminando, con gran decisión, para terminar su jornada de trabajo.

Contra viento y marea, aquella joven iba hacia sus objetivos. ¡Cuánta falta hacen señoritas imbuidas por ese espíritu de entrega, sacrificio, tenacidad y perseverancia, que no se sientan intimidadas por un «no puedo»! Hacen falta señoritas que confíen en Dios; que reconozcan y desarrollen sus facultades, talentos y dones, que sean capaces de dar un paso adelante cuando la adversidad se ve como un muro imposible de franquear.

El camino al éxito está en manos de las jóvenes soñadoras que van en pos de esos sueños, no de las dormilonas perezosas que siempre eligen hacer lo fácil.

La mentalidad exitosa se genera con los siguientes parámetros de referencia:

• Confiar en Dios, que te dice: «Yo estoy contigo siempre».

• Poner en tu «menú» de sueños los recursos que posees.

• Dar pequeños pasos hacia adelante para encontrar el camino.

• Visualizar tu futuro con tu sueño realizado.

• Hacer un uso sabio del tiempo.

• Persistir, persistir y persistir; los obstáculos siempre aparecerán.

• Ante los obstáculos, moverte hacia adelante sin dejar de orar.

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