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LA CAJITA MUSICAL

Play/Pause Stop
“Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco" (Sal. 92:10).

Las cajas de música consisten en un cilindro giratorio que tiene muescas en relieve. Cuando estas, al girar, tropiezan con las láminas del teclado de metal, se reproducen melodías breves. Podríamos pensar en ellas como precursoras de los CD, aunque con un repertorio más que limitado. La reproducción se activa con el movimiento de una manivela. Hay cajitas de varios tamaños y muchas de ellas tienen una bailarina que se mueve al compás de la melodía que suena.

En mi habitación tengo una cajita musical de muchos años, parte de una colección de antigüedades traídas de Europa. No conozco a su fabricante, aunque me gusta pensar en quién habrá sido su dueño antes, sobre qué mueble habrá estado...

Lo curioso con estos aparatos es que se necesita paciencia, aunque sea en esos momentos en que se da vuelta a la manivela. No se activa simplemente con tocarlo, como pasa con casi todo hoy en día.

Su melodía dura seis minutos. Así que paré seis minutos para escucharla, y para recordar que tengo que ser paciente conmigo misma también. Es bueno y sano que en nuestro día encontremos momentos para hacer una pausa, respirar, pensar, orar y reunir fuerzas para seguir.

La melodía comenzó muy vivaz, pero fue haciéndose cada vez más lenta. No dejó de ser hermosa en ninguna de sus etapas o velocidades. Lo que me sorprendió fue que, al dejar de sonar, la rocé sin querer y comenzó a sonar otra vez, como si hubiera recuperado fuerzas.

Recordé ese tiempo gratuito que muchas veces se nos otorga, como esas fuerzas adicionales que creíamos que se habían terminado, pero descubrimos que siguen presentes.

Dios también puso en nosotros un intrincado sistema de funcionamiento, con engranajes y piezas delicadas que fueron colocadas intencionalmente para reproducir la melodía de nuestra vida.

Es importante que nos demos ese descanso, y también que recordemos que hay fuerzas donde a veces parecen haberse acabado.

En la Biblia hay muchas menciones de personas cuyas fuerzas flaqueaban y Dios las levantó y fortaleció.

No sé cómo te encuentras hoy, pero busca alguno de esos versículos, ora y ten paciencia.

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