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SALVO EN LOS TIERNOS BRAZOS

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"El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos" (Deut. 33:27).

Fanny Crosby realmente era una exitosa compositora. Ya hemos leído acerca de algunos de sus himnos. En esta ocasión, aprenderemos la historia del himno "Salvo en los tiernos brazos”, que fue escrito en media hora.

Muchos de sus himnos fueron escritos al revés. Es decir, en vez de escribir la letra y luego inventar una melodía que encajase, esta vez ella escuchó la melodía primero y, en base a eso, compuso la letra.

Una tarde de 1868, William H. Doane, que tenía el hobby de componer himnos, golpeó la puerta de su casa. Estaba apurado y le dijo: “Señorita Fanny, tengo exactamente cuarenta minutos antes de que mi tren parta hacia Cincinnatiy no lo puedo perder”. Le explicó que habría una gran convención estatal de escuelas dominicales y que, además de la asistencia de varias delegaciones de adultos, se esperaba que asistieran muchos jóvenes y niños. Él quería llevar un himno que pudiera enseñar para este momento.

Se sentó al piano y tocó la nueva melodía. Al terminar, Fanny le dijo: "Su música dice: “Salvo en los tiernos brazos'. ¿Qué mejor mensaje para nuestros jovencitos?”

Solo le quedaba media hora, así que con impaciencia la apuró para que escribiera el resto del himno. Fanny se sentó en su escritorio y comenzó a escribir. Cuando terminó, dobló el papel, lo guardó en un sobre y se lo entregó.

"Aquí tienes. Puedes leerlo en el tren. Ahora ¡apúrate para no perderlo!”

Una vez sentado, rumbo a Cincinnati, William abrió el sobre y leyó la letra que encajaba a la perfección con su melodía. Hasta el día de hoy cantamos este himno que nos habla del cuidado afectuoso y protector que podemos encontrar en Jesús.

Al recorrer varios sitios turísticos, he notado como en las plazas o a la entrada de las playas se aglomeran personas para ver a los artistas itinerantes que, con gran habilidad, preparan sus dibujos o pinturas en tiempo récord para sorprender a la audiencia o para cumplir con los encargos que se les hacen en el momento.

No sé si alguno de tus talentos podría ser empleado de esta forma al servicio de Dios. Seguramente sí.

Pero si pensar en esto te hace dudar, te invito a que dediques un momento ahora a pensar y descubrir alguna forma creativa en la que brevemente puedas compartir tu fe hoy.

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