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UNA PEQUENA MUESTRA DE GRATITUD

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"Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios" (2 Cor. 9:11, NVI).

Tenía los ojos grandes, marrones y pícaros. Desde que se sentó en la primera fila, nos miró mientras intentábamos enseñarle a él y a todos sus compañeritos una canción en hebreo. Como era en canon, debían dividirse en dos grupos, y él estaba sentado justo en el medio de la fila. Levantó la mano para saber de qué lado debía ponerse y una de las practicantes del profesorado de música se acercó a él para responder. Además, casi en secreto, peso sin poder ocultar su entusiasmo e impaciencia, dijo: "Tengo un regalo para ustedes.

Con la boca llena de notas entonadas cada vez con mayor seguridad, esperó hasta el final para cumplir su promesa.

Cuando terminamos de dar la clase, de su bolsillo sacó los restos que le quedaban de pororó (palomitas de maíz) y, equitativamente, los repartió entre todos los "profes”. Entregó una palomita de maíz a cada uno, hasta que se quedó sin más para ofrecer. Satisfecho y con los bolsillos vacíos, se despidió de nosotros y se alejó para ir al recreo.

"Jesús siempre amo a los niños. Aceptaba su simpatía infantil, y su amor sincero y sin afectación. La agradecida alabanza de sus labios puros era música para sus oídos y refrigeraba su espíritu cuando estaba oprimido por el trato con los hombres astutos e hipócritas. Dondequiera que fuera el Salvador, la benignidad de su rostro y sus modales amables y bondadosos le granjeaban el amor y la confianza de los niños” (El Deseado de todas las gentes, p: 472).

Albert Einstein dijo: “Solo hay dos formas de vivir la vida: una, es pensando que nada es un milagro; y la otra, es creer que todo lo es".

Cada día Dios nos colma de bendiciones que muchas veces damos por sentadas. Nuestras muestras de gratitud también son pequeñas como esas palomitas de maíz, pero Dios ve nuestro corazón y se enternece.

¿Tienes contacto frecuente con niños? Tienen mucho para enseñarnos, y también hay mucho que podemos enseñarles a ellos; que les quedará grabado para siempre. Puedes comenzar a orar por la idea de participar como maestro en alguna escuela sabática de niños, en el club de aventureros o conquistadores, o en algún otro ministerio con ellos.

Propongámonos ser una buena influencia en los más pequeños.

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