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LA RESILIENCIA DE ELIE WIESEL

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"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? [...] Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:35, 37).

La Real Academia Española define la palabra resiliencia como la "capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado de situación adversos". Algunos psicólogos han añadido a esta definición la capacidad de extraer algo positivo del evento traumático o difícil.

Quizá podríamos considerarla más una herramienta que un valor; pero las personas resilientes viven una vida regida por varios valores, y por eso incluyo esta historia en esta sección.

En el último año del secundario, tuve que leer el libro Night, de Elie Wiesel, para la asignatura de Literatura inglesa.

A los catorce años, Elie fue llevado a un campo de concentración. Estuvo en Birkenau, Auschwitz y Buchenwald. Perdió a su padre, a su madre y a su hermana menor, en memoria de quienes escribió esta obra, que es una profunda, cruda y aleccionadora autobiografía.

Wiesel sobrevivió a los campos, al igual que sus hermanas mayores, pero se llevó imágenes imborrables en su mente y un tatuaje en el brazo izquierdo, con su número de preso. Vivió la transición de la pubertad a la adolescencia en las peores condiciones posibles. Estuvo sin patria varios años, hasta que se radicó en los Estados Unidos. En 1986, ganó el Premio Nobel de la Paz.

Además de otros innumerables premios y distinciones que le fueron otorgados, recibió el permiso y la confianza del gobierno de los Estados Unidos para trabajar en la fundación del museo del Holocausto en Washington, D.C. (que te recomiendo que visites si alguna vez te encuentras en esa ciudad). Fue activista de derechos humanos y participó en muchísimas campañas de concientización y apoyo a causas relacionadas con ese tema.

Puedes leer más de su historia y algunos de sus libros. Lamentablemente, él dejó de creer en Dios en aquellos campos de concentración.

No sé qué momentos tristes han marcado tu vida, qué imágenes imborrables guardas o qué "tatuaje” te ha quedado. No sé si has pensado en dejar de creer en Dios.

Quizá puedes trabajar estas cuestiones con la ayuda de algún profesional o consejero, y te animo a hacerlo. Pero también te recuerdo el versículo de hoy: la hermosa promesa que Pablo, otro gran resiliente, escribió, y a la que podemos aferrarnos hoy.

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