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UN MINISTERIO PERSONAL

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"Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán” (Prov. 16:3, NVI).

Ha llegado la hora de tomar una decisión. Tiene que ver con tu tiempo. Tiene que ver con que Dios también te ha elegido como discípulo y tiene un propósito trascendente para tu vida. Si estás leyendo esto es porque estás eligiendo darle un lugar a Dios en tu vida diaria. Pero él quiere mucho más de ti y para ti.

"Cada uno necesita tener una experiencia personal en la obtención de un conocimiento de la voluntad de Dios. Debemos oírlo individualmente hablarnos al corazón” (El Deseado de todas las gentes, p. 331). En esta cita no se nos invita a un tipo de meditación vacía, centrada en nosotros mismos. Es necesario que conozcamos la Palabra de Dios para reconocer esa voz en el silencio, pero cuando frenemos y dediquemos tiempo a conocerlo, él hablará a nuestro corazón. Tiene muchas formas de hacerlo y es bueno que no nos cerremos a los diferentes medios por los que él se manifiesta a nosotros.

Es hora de que comiences tu ministerio personal.

Kelly, una de mis alumnas de Escuela Sabática, sintió que tenía que hacer algo más y se propuso invitar a los diferentes miembros de iglesia a anotar en un papelito sus versículos preferidos. Ella se paraba a la entrada de la iglesia para hacer esto, y el sábado de tarde dedicaba un rato a copiar bien cada versículo para compartirlo con otros por mensaje de texto o en unas tarjetitas que preparaba con mucho cariño.

Un grupo de estudiantes de la División Euroasiática comenzó a hacer origamis con algún mensaje motivador, y luego los colgaba en la puerta de las casas de los vecinos. También preparaban el relato misionero en caricaturas para compartirlo en la clase.

Los miembros de una Escuela Sabática se turnan para servir en el desayunador municipal, donde al comenzar el día muchos estudiantes reciben una comida fuerte a la que no tendrían acceso de otra manera.

Las posibilidades son infinitas. Puede ser algo pequeño, pero tiene que ser algo que te distinga, algo en lo que puedas poner tu pasión y que Dios pueda usar para bendición de otros. Requerirá sacrificio y tiempo, pero te traerá las satisfacciones más grandes de tu vida.

C. S. Lewis dijo: "Los cristianos que más hicieron por el mundo presente, fueron precisamente los que más se ocuparon del venidero". Como ya hemos dicho, será tiempo invertido en la eternidad...

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