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SOBRES SIN ESTAMPILLAS

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"Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo" (Prov. 3:9, 10, NVI).

La filatelia es, según la Real Academia Española, el coleccionismo y estudio de sellos de correos por afición. En estos sellos se representan muchas de las características de la región, por medio de figuras.

La palabra está formada por el vocablo griego philos, que significa "amor", y atelia, que significa "pagado de antemano”. Podríamos decir que el diezmo es en cierta forma como las estampillas. Es una parte pequeñita pero necesaria para que un mensaje importante llegue a su destinatario (aunque en realidad Dios es quien ha pagado de antemano).

Este sello debe estar, aunque puede valer solo unos centavos. Es la parte externa, pero el contenido del sobre es lo que verdaderamente importa. Al dar el diezmo, por más poco que sea en cantidad, demostramos que hay una disposición del corazón a reconocer a nuestro Creador, el destinatario de nuestra retribución.

Esta disposición podemos trabajarla desde el mismo comienzo y de forma práctica al separar el diezmo como lo primero que hacemos al recibir un sueldo o una cantidad de dinero, al elegir los billetes más nuevos o sanos, al organizar el resto de las finanzas de forma que también honren a Dios, etc.

Cada sello tendrá sus características únicas y representará una región diferente. Nosotros también somos individuos únicos, y con la moneda de nuestra región entregamos algo que luego será distribuido en diferentes niveles y a diferentes lugares, con diversos propósitos.

Pero este sello es una muestra de nuestra fidelidad a Dios.

Un sobre sin una estampilla no tiene tanto sentido al final... no va a ningún lado ni puede recibir una respuesta. Así tampoco podemos recibir nosotros muchas de las bendiciones que Dios se dispone a darnos, si no cumplimos con nuestra parte.

"El Señor nos ha impartido el tesoro más rico del cielo al darnos a Jesús. Con él nos ha dado todas las cosas para que disfrutemos de ellas abundantemente. [...] Nos pide que lo reconozcamos como el Dador de todas las cosas" (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 69).

La próxima vez que tomes un sobre entre tus manos, recuerda el valor de las estampillas. La próxima vez que te dispongas a dar el diezmo, recuerda que lo más importante es la actitud del corazón.

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