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UN ENCUENTRO PARA DESENMASCARAR

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"Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan no porque han visto señales, sino porque comieron pan hasta llenarse” (Juan 6:26, NVI).

La reflexión de hoy no tiene el propósito de criticar o humillar a nadie, sino de hacernos pensar un poco en lo que nos motiva a actuar. Para esto voy a usar un ejemplo que seguramente resultará muy familiar.

Cierta vez, vino un renombrado predicador a mi iglesia a hacer una semana especial de evangelismo. Lo acompañó un cuarteto muy conocido. Al finalizar la reunión de cada noche, se formaba una larga fila de personas que querían tomarse fotos con ellos, y horas después las redes explotaban con estas fotos que sumaban likes de a cientos.

No había nada malo en tomarse una foto. Lo que me llamaba la atención eran las críticas a estas mismas "celebridades”. Me pregunté si alguna de las personas se había acercado a ellos para orar por su ministerio, para hacerles preguntas y conocerlos realmente, aprender sobre sus gustos, escuchar sus testimonios de conversión, etc.

Corremos peligro de corrernos del foco. Hay ciertas personas que adquieren más popularidad inevitablemente, debido a su exposición constante a las multitudes o por los cargos que ocupan, pero más que un momento de fama compartida, necesitan de nuestras oraciones y nuestro apoyo.

En sus largas giras, separados de sus familias, muchas veces se ven sobrecargados por ese esfuerzo adicional que parece que se les impone a fin de conectar con el público, y pueden caer más fácilmente en la vanidad, si alguno es propenso a ello. Podemos proponernos ser más comprensivos, menos egoístas, más justos y menos mundanos en nuestras interacciones con ellos.

Ese día la gente también se acercó a Jesús por motivos equivocados. No lo querían realmente a él, no querían conocerlo, aprender sobre sus gustos o sobre el Reino que él quería establecer. Era la persona del momento, el multiplicador de panes, y nadie quería perderse ese rato de "fama".

Para conocerlo y aceptarlo, también debemos renunciar a nuestras ambiciones, muchas veces superfluas. Oremos para que hoy nos ayude a buscarlo y a aceptarlo genuinamente, amarlo por quién es y por sus planes verdaderos.

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