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¿DÓNDE ESTÁN LOS OTROS NUEVE?

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“Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano" (Luc. 17:15, 16, NVI).

No es que Jesús estuviera ofendido o que hubiese hecho el milagro esperando recibir algo a cambio, pero su pregunta, como siempre, estaba destinada a enseñar una lección. Y es que solo uno de los diez leprosos que había sanado volvió a agradecerle.

Nueve vidas transformadas por completo, restauradas a su normalidad, a sus familias, a la dignidad que habían perdido. Y, aun así, ninguno volvió para agradecer al Hacedor de tamaño milagro. Solo uno. Solo el extranjero que antes era doblemente despreciado por todos. Jesús le demostró que le había sacado el desprecio de la lepra y también el maltrato por su nacionalidad. Lo mínimo que podía hacer era agradecerle, y lo hizo a sus pies, con su rostro en tierra.

¿Cuántas veces al día nos humillamos de esta forma para reconocer la mano de Dios en tantas bendiciones que damos por sentadas?

Recuerdo que, cuando era niña, mi mamá solía hacer una semana de oración para niños en los diferentes lugares que visitábamos. El tema central era la gratitud. Cada día de la semana, agradecíamos por el amor de Dios, con cantos alusivos y con historias bíblicas y modernas, que nos recordaban este valor tan importante y a veces tan pasado por alto.

Cuando llegué a sexto grado, le pedí permiso a mi maestra para hacer esa semana de oración para mis compañeritos, así que por una semana dedicamos la hora de Biblia a recordar todo esto que tan bien había aprendido.

Pero al crecer, noté que muchas veces caigo en la misma conducta que los nueve leprosos limpios.

Hoy te sugiero que hagas una lista de cosas por las que te sientes agradecido, que ores y le agradezcas a Dios por ellas, mencionándolas una a una, que se las cuentes a otros y busques alguna forma de recordarlas constantemente.

Hay un himno muy conocido llamado "Cuenta tus bendiciones". Dos de las versiones que más me gustan son las de Arautos do Rei ("Conte as bênçãos", con su videoclip) y Sebastián Demrey (“Count your blessings", o su versión original en francés, “Compte les bienfaits").

Hoy puedes escucharlos, hacer tu lista y caer de rodillas ante Jesús, que también se acercó a visitarte y restaurarte... sin importar de dónde vienes.

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